Dibujo © Andrés Rábago. El
Roto. Diario El País
Tan solo un par de segundos
Hace ya algunos
años, al periodista gráfico vietnamita Huynh “Nick” Cong, de la agencia de noticias
estadounidense Associated Press, tan solo le bastaron un par de segundos, una
fuerte vocación, enorme concentración, un sentido innato de la información, un
acusado sentido de la composición, años de formación, grandes dosis de
paciencia, capacidad de sacrificio y muchos años de oficio a sus espaldas, para capturar la imagen que le valió el
premio, dicen, mas prestigioso del mundo: El Premio Pulitzer de
Periodismo.
Y la protagonista de
la imagen, la joven niña vietnamita Kim Phuc huyendo desnuda, despavorida,
abrasada por el Napalm estadounidense, por la Autopista Uno de Saigón, la
capital de Viet Nam, se convirtió en un drama poderoso con el poder trabajar
por la Paz.
Y detrás de esta
información cruda, pero no por ello menos real, de esta instantánea capturada
en el caos de una guerra, habita todo un símbolo: El de una nueva víctima de la
barbarie humana.
Un grito desgarrador
Dicen, que instantes
antes, la pequeña Kim escuchó el grito desgarrador de advertencia de un soldado
estadounidense:
¡Tenemos
que desalojar este lugar! ¡Bombardearán con Napalm y estaremos enseguida
todos muertos! Y que, segundos después, la pequeña Kim escuchó un enorme estruendo mientras los aviones
estadounidenses dejaban caer el Napalm devastador. Y los árboles vietnamitas se convirtieron en enormes
antorchas, y que la pequeña Kim notó un calor infernal y vio como a cada
estallido, las bombas vomitaban enormes llamaradas anaranjadas en todas las
direcciones. Y que lloró de pavor, dolor y miedo al sentir las llamas que le
derretían sus ropas y quemaban su cuerpo, mientras corría despavorida por la
autopista antes de perder el conocimiento y caer desmayada.
Kim Phuc. Niña vietnamita abrasada por el Napalm estadounidense
Foto © Huynh “Nick” Cong. Associated Press
El visor de la cámara empañado por el dolor
Tampoco Nick, el
periodista gráfico vietnamita pudo evitar el llorar y que el visor de su cámara
se empañara de dolor mientras
capturaba la imagen. Y cuando tomó a Kim entre sus brazos al llevarla al
hospital. Y cuando regresó a la corresponsalía de la Agencia de Prensa Associated
Press en Saigón, y revelar sus rollos Kodak Tri X y ver surgir la imagen de una
niña desnuda en blanco y negro abrasada por las llamas. Porque temía, que la
imagen que había tomado de Kim Phuc, fuera rechazada por la estricta política
de la Agencia estadounidense contra la crudeza de las imágenes y los cuerpos
desnudos.
Pero, el veterano
editor gráfico de la Agencia en Viet Nam, Horst Faas, la vio y supo que era una
fotografía extraordinaria de gran composición y enorme contenido periodístico.
Y su valor informativo y su calidad
fotográfica hicieron que Associated Press la distribuyera y eso permitió que
fuera publicada en la mayoría de los Medios de Información de todo el mundo.
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El niño sirio Aylan Kurdi yace en la playa turca de Burnu.
Foto © Nilüfer
Demir. Agencia Dogan
Un niki rojo de manga corta y un pantalón corto azul
marino
Ahora, de nuevo, después
de aquella cruda imagen de la niña
vietnamita, de los niños famélicos de Biafra o de Somalia, del apartheid, de la
cruel violencia israelita en los territorios ocupados palestinos, una nueva
imagen nos convulsiona: La del niño sirio Aylan Kurdi, de tan solo tres años,
con su pequeño niki rojo de manga corta y su pequeño pantalón corto azul
marino, tendido sin vida en la arena, en la orilla del mar de la turística
playa turca de Burnu.
Una nueva imagen,
que se ha convertido en un nuevo símbolo del drama de los refugiados que huyen
de la guerra, que nos provoca un enorme sobresalto y desasosiego, no exento de
enormes controversias y emociones fuertes.
Una imagen vale más que mil ahogados
Y los periodistas
literarios, radiofónicos y contertulios de los medios de comunicación tratan
inútilmente de ordenar las palabras y buscar alguna explicación convincente al
poderoso impacto del lenguaje visual de la imagen. Una imagen vale más que mil
palabras. Se justifican.
Pero el inteligente,
genial y creativo humorista gráfico, mejor amigo, Andrés Rábago, El Roto de el
Diario El País, viene a poner luz y dispara certero: Una imagen vale más que
mil ahogados.
Los periodistas gráficos suministran evidencia
La fotografía, el
componente principal del periodismo gráfico, es un elemento fundamental en la información y el conocimiento,
pues responde al interés por lo inmediato y accesible que caracteriza a nuestro
tiempo. Porque los periodistas gráficos suministran evidencia. Algo que nos han
contado o sabemos de oídas, parece incuestionable cuando lo visualizamos en una
fotografía. Por eso, en el Periodismo Gráfico, no es de recibo la manipulación
digital como nos lo recuerdan diariamente los Editores Gráficos y los profesionales. Y como en las
guerras, en la barbarie de la vida cotidiana caen las máscaras, no hay tabúes,
ni existen las hipocresías. Y el impacto poderoso del lenguaje fotográfico, a
veces doloroso, llega por igual al
arquitecto, que al camionero, al médico, al taxista, al abogado, o al
empresario dueño de una gran empresa.
El impacto visual de la imagen
Antes, después y
ahora, nos han llenado de dolor poderosas imágenes de la crudeza de la guerra o
de niños famélicos en Biafra y en Somalia. De otros momentos de libertad rotos
a fuerza de horribles machetazos por el apartheid, en los muros de la vergüenza. O en la destrucción
indiscriminada y masiva de casas, aldeas, pueblos o ciudades enteras,
propiciada por la fuerza de los buldózer o de las armas de última generación del
ejército israelí con que son asesinados diariamente los ciudadanos palestinos en
los territorios ocupado.
Un lenguaje directo y accesible sin codificar
En la palabra, en el
lenguaje escrito, se puede comprobar hasta donde llega su efecto. Al contrario
de la fotografía que no se sabe a ciencia cierta el efecto que produce su visión.
No se puede decir con rotundidad que causa un efecto hasta aquí y esto es lo
que podemos soportar. Y este raudal de emociones incontroladas no se puede codificar
ni cuantificar. Y no es posible controlarla ni por las grandes multinacionales,
ni por los poderosos Estados. De ahí el miedo a la toma de imágenes sin un
control establecido de antemano.
El miedo y el control de la imagen
Es mucho el tiempo
transcurrido de tanta atrocidad y son muchas las muertes. Y es escandaloso el
que algunos hayan tenido que ver la terrible imagen del niño Aylan Kurdi para
reaccionar.
Y los Gobiernos de
todo el mundo tratan de ejercer el control sobre la imagen. No quieren que los
desnuden.
Algunos incluso
tratan de prohibir su publicación en los Medios de Comunicación.
En España el partido actualmente al frente del
Gobierno de la Nación, el Partido Popular, cambia la Ley para que no se permita
la toma de imagen a los detenidos como ocurrió, por poner un ejemplo, con el
Vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato.
La Ley de los
Populares, lo que se ha venido en
llamar La Pena del Telediario, trata de impedir la captura de imágenes a los
detenidos en los Medios de Comunicación. Todo por culpa, como nos lo recordó recientemente
el Presidente del Gobierno, tras perder las recientes Elecciones Autonómicas y
Municipales, de la pena provocada. Del martilleo constante y continuado en los
noticieros de todas las televisiones de los casos de corrupción de su partido que
provoca enorme desasosiego y le hace perder elecciones.
La irrupción descontrolada de la imagen digital
Y eso, a pesar de la
irrupción descontrolada de la imagen digital para su consumo masivo, producida
a escala masiva.
En ese sentido, es
justo alabar la firme actitud de la ciudad belga de Charleroi, que luchó eficazmente contra la imagen
adulterada y consiguió, que el periodista gráfico italiano Giovanni Troilo
obtuviera la máxima pena, al ser
despojado del Premio Wordl Press Photo por manipulación manifiesta.
En el periodismo
gráfico no es de recibo la manipulación de la imagen. Y cualquier tipo de
tratamiento es incompatible con la veracidad necesaria.
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Prueba de color de una cámara Nikon digital profesional. Foto © Revista
FV
Imágenes digitalizadas
Frente a la Imagen Digital,
inventada por el canadiense Willard Boyle, en el año 1995 y el Photo Shop, por Thomas Knoll, hace ahora 25 años, la
Fotografía, concebida en el año 1826 por los franceses Joseph Nièpce y Jaques Daguerre, es garantía de
objetividad por su prestigio y
carácter documental. Objetividad que fue ganada con enorme esfuerzo, enorme sacrificio,
humildad, oficio y grandes dosis de veracidad informativa.
Ahora, con la
llegada de las imágenes digitales los profesionales pensaban que era sinónimo
de más libertad de expresión. Que iba haber más intercambio de cultura global y
más igualdad.
No ha sido así. Las
nuevas tecnologías, aparte de finiquitar la Industria Fotográfica y de
clausurar las numerosas empresas y familias que vivían de ella y de trabajar
con un ordenador, a plena luz del día y la luz encendida, trajo consigo tres grandes
ventajas. La primera la inmediatez en la información, después su acceso universal y la globalización.
Pero, dos décadas y
media después, en pleno siglo XXI, las expectativas no solo no se han cumplido,
sino que incluso, el mal uso de
las tecnologías digitales ha tenido efectos muy nocivos, perversos y contrarios
al espíritu con el que se la recibió.
Además, la
popularización de la imagen digital y el tráfico descontrolado de fotografías y videos por Internet
sin ningún control ni protección de derechos, ha permitido desarrollar técnicas
de compresión de datos nunca vistas, que permiten concentrar un brutal volumen
descontrolado de información, no siempre veraz.
Manipulación desde sus inicios
Y por primera vez en
la historia, en un mundo
globalizado, las imágenes digitales, incluidas las de uso doméstico, son
tomadas artificialmente, despojadas de todo atisbo de carácter realista,
informativo o documental.
Ahora las imágenes
digitales nacen manipuladas. Y son entregadas tras haberse sometido a un
proceso previo. Tratamiento, que con anterioridad solo estaba al alcance de
unos pocos prestigiosos laboratorios profesionales o de poderosos Gobiernos de
ciertos Estados, no precisamente democráticos y que ahora se encuentra al
alcance de cualquiera.
Y las numerosas protestas,
a favor o en contra de la manipulación del sujeto fotografiado o de hechos de interés, están a la orden del día en
todos los Medios de Comunicación escritos y audiovisuales.
Véase anteriores
Artículos: La Manipulación del Lenguaje publicado el 06/06/2009, La
Codificación del Lenguaje el 05/07/2009, Un Lenguaje Diferente el 06/06/2009, El Cruento Lenguaje de los Conflictos
Bélicos el 28/05/2009, Derechos de Autor el 16/06/2014 o Cómo se hace un
Periodista Gráfico el 23/05/2009
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Cuadro de diálogo del Photoshop. Foto © Santiago Esteban
Con absoluta rotundidad
Si. Hoy en día, se
puede afirmar con absoluta rotundidad, que todas las imágenes digitales han
sido confeccionadas previamente antes de ser distribuidas, manipuladas y
retocadas en la paleta de edición, en el peor de los casos, del Photoshop.
Y a veces, las
nuevas tecnologías digitales, en su vertiente menos amable, aumentan la
capacidad de engaño considerablemente al aumentar la posibilidad de
manipulación. Aunque siempre en la
imagen haya algo parecido a la verdad.
Aunque la imagen
pueda distorsionar, condicionada por la manera de ver subjetiva del periodista
gráfico que la capta. A pesar de los hábitos, las modas y las exigencias
técnicas artísticas comerciales.
Huynh “Nick” Cong. Foto © Associated Press,
Veracidad, ética periodística y libertad
Esto es lo que debemos buscar todos y busca el
profesional. Lo que buscaba Huynh “Nick” Cong. La veracidad, la lealtad, libertad de expresión y ética
profesionalidad, en una clara y
decidida apuesta por la Información Global en el que los periodistas gráficos desarrollan su labor, y en
defensa de la Democracia y Las Libertades y en pos de la verdad.
La noción del mundo no sería la misma
A pesar de las
imágenes que en ocasiones puedan llevarnos a engaño, de la persecución moral y
despiadada que sufren los periodistas gráficos que se atreven a relatar la
crudeza y la desolación en la que estamos instalados, la noción veraz que
tenemos del mundo, no sería la misma sin su labor. De la enorme capacidad de sus
imágenes de decir la verdad.
Afortunadamente, sus
imágenes no mienten y son nuevos símbolos para, a veces, nuevos dramas. Sin
olvidar su particular aportación
artística y creativa.
©
Roberto Cerecedo. Todos los derechos reservados. Queda rigurosamente prohibida
su reproducción total o parcial, por cualquier medio o procedimiento,
comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, sin autorización
expresa por escrito del titular del copyright, bajo las sanciones establecidas
en las leyes.
En
Madrid. En la tarde noche de un apacible y chispeante lunes madrileño de
inicios de otoño de 12 de octubre del año 2015.