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miércoles, 11 de julio de 2012

LA EMBAJADA DE ISRAEL, UN EFICAZ CHECK POINT

Una estudiante Palestina cruza un check point en la ciudad de Belén, ocupada por el ejército israelí.
 
El encuentro
Coincidieron nuestra miradas, entre los canapés y el vino español que se sirvió a continuación, tras la Entrega de Premios de la Agencia Estatal de noticias EFE a los más Destacados Periodistas Españoles y Extranjeros del Año, presidida por sus Majestades los Reyes de España.
Él, con su flequillo a lo Beatles y su mirada imprevisible tras unas gafas de montura de pasta negra. Yo con la mía: Sorpresiva, expectante. 
Como se sabe, con la llegada del Partido Popular al Gobierno de España, las agendas y el listado de invitados han dado un vuelco espectacular y son otras las gentes que se encuentra uno en los actos y las que son invitadas y acuden a los grandes eventos: Suelen ser personas afines o en perfecta sintonía  con el signo político conservador del gobierno actual.

-El embajador de Israel. ¿Verdad?. Le pregunté, en cuanto se acercó a saludarme.
-Si. Soy el embajador de Israel. Me ratificó.
-Soy Roberto Cerecedo, me presenté.
-Si. Se quien es Vd. Encantado de conocerle. Ya me dijeron que posiblemente nos encontraríamos aquí. Podríamos vernos uno de estos días en la embajada y hablamos.
 -Sería un placer, embajador.
-Dispondré entonces, me dijo, si le parece bien, que le llame el director de mi Gabinete, para fijar una cita.
-Estupendo. Espero su llamada entonces embajador.

La cita
Efectivamente, unos pocos días después, la esperada llamada de la embajada. Me pongo. Y al otro lado del teléfono, una señorita, Francisca, me dice que el señor embajador del Estado de Israel, Alon Bar, me recibiría el martes, día diecisiete de abril, a las diez de la mañana, en su Embajada. 
Acepto encantado. 
Ese día, en la capital de España, lucía un sol espléndido, con una temperatura muy agradable, muy propia de la estación primaveral en la que nos encontrábamos, antesala de los calurosos meses de verano. 
La embajada de Israel se encuentra a escasos diez minutos de la sede de la Asociación de Periodistas Gráficos Europeos APGE. Por lo que decliné la gentil invitación me ofreció el taxista que se encontraba aparcado en la puerta y aproveché para subir por la calle del pintor Diego de Velázquez, efectuando el breve, pero placentero paseo, que me obsequiaba esa hora de la mañana.

El paseo
Haciendo camino al andar, fui dejando, a mi izquierda, alguna que otra legación, principalmente de países americanos y asiáticos y alguna que otra ostentosa casa solariega del pudiente barrio de Salamanca en donde nos encontramos. 
Como me sobró el tiempo, a muy pocos pasos de allí, me detuve unos minutos delante de la embajada del Japón para contemplar su magnífico edificio a rayas rojas y blancas. Y la casualidad hizo, el que coincidiera, en ese preciso instante, con el acceso a la embajada nipona de un numeroso grupo de ciudadanos japoneses, ataviados con vistosos trajes de gala del país del Sol Naciente.

El saludo nipón  
Ciudadanos del Sol Naciente que me saludaron, cordial y ceremoniosamente, inclinando el torso hacia delante. Saludo al que yo correspondí agradecido de igual forma, con los pies juntos, gozoso. Y enseguida me invitaron a acompañarles al maravilloso evento festivo les esperaba. Amabilísimo ofrecimiento, que tuve que declinar obviamente, muy a mi pesar.

El edificio de la embajada israelí
Reanudé el camino hacia la embajada israelí.
Todo se antojaba muy cordial, en un día de primavera soleado. 
En el número ciento cincuenta de la calle Velázquez, sede oficial en España de la Embajada de Israel,  vi una furgoneta de la policía, de nuestra Policía Nacional Española, con varios policías nacionales dentro, aparcada delante del edificio, a los que saludé  cordialmente y ellos correspondieron a mi saludo.
Al levantar la vista, no aprecié, en la fachada del edificio de viviendas comunitario, bandera, ni placa, ni distintivo alguno que identificara a la Embajada de Israel. Tampoco figuraba reseña alguna en el portal, ni en el tercer piso. Aunque si aprecié, que habían retirado una enorme y llamativa pancarta que llevaba varios días adherida a la fachada de aquel bloque de viviendas.

Una voluminosa pancarta de autoría desconocida
"Este es un edificio de viviendas particulares. No solamente de la embajada de Israel". 
"Por lo que favor, no griten ni hagan ruido ni arrojen objetos contra la fachada".
La voluminosa pancarta, con llamativas enormes letras negras, fue escrita, supuestamente, por los propietarios e inquilinos del edificio de viviendas del número ciento cincuenta de la calle Velázquez. 
Las a veces incómodas, relaciones de vecindad, ocasionadas por vecinos no deseados, producen estas cosas. 
 
Vecinos hartos
Como pude confirmar, era una la protesta clara y contundente de los vecinos y de los propietarios de las viviendas del edificio,  hartos de soportar los gritos y del limpiar diariamente los cristales, las ventanas y paredes de sus casas, del impacto de los numerosos huevos podridos, piedras y terrones, ocasionadas por las continuas manifestaciones y las masivas protestas ante la embajada israelí, por su política exterior, la colonización, el apartheid  y la larga ocupación de los territorios palestinos. 
 
El acceso a la Embajada
Sobrepasé el portal. El portero del inmueble me saludó y en cuanto le expresé a donde me dirigía, me acompañó hasta el ascensor y pulsó el botón del tercer piso, antes de cerrar las puertas del ascensor.
-Encontrará la Embajada de Israel al salir del ascensor. Me confirmó.
-Gracias. Muy amable. Le contesté.

Un control en el descansillo comunitario 
Al llegar al tercer piso, en el descansillo comunitario de la planta, nada mas salir del ascensor, me encontré frente a una puerta blindada y en el espacio de la derecha dos sillas: Una vacía y la otra ocupada por un policía nacional, que al verme se levantó y me saludó muy cordialmente. 
Me presenté enseguida y al significarle  que tenía cita con el embajador de Israel, me indicó, cortésmente, que pulsara un botón rojo que habitaba en la pared, a la altura de una puerta y esperara. 
Así lo hice. A los pocos segundos creí oír una voz, casi ineludible, con un acusado acento extranjero, que salía de no se de donde.

Eran las diez en punto de la mañana
-Tengo cita con el señor embajador. Soy Roberto Cerecedo.
Pero de nuevo la voz, casi ineludible, de marcado acento foráneo, me repitió algo que no se entendía. 
El policía nacional se incorporó de la silla de inmediato y acudió prontamente en mi ayuda:
-Le está diciendo que se ponga delante del ascensor, con los brazos separados del tronco. 
Son las normas que ellos establecen. Me confirmó.
-Muchas gracias. Así lo haré. Le contesté.

Sanchin Dachi
Solícito, entonces, me puse delante del ascensor en posición Sanchin Dachi. La posición humilde, de espera, de los cinturones negros de Karate Do, del Camino de la Mano Vacía, como es mi caso. 
Lo hice con las puntas de los dedos hacia el interior, el cuerpo al frente, la cadera bien derecha. Los pies en paralelo, con un ancho que es igual al de los hombros. Las rodillas ligeramente dobladas. El peso distribuido entre las dos piernas por igual y los brazos separados del tronco.

Gran Hermano
No sabría precisar el tiempo que tuve que permanecer inerme en esa posición, en Sanchin Dachi, pero al dirigir la mirada hacia arriba, aburrido, vi un gran ojo de cristal que me observaba. Una gran bola, de color rojo, me miraba fijamente. 
Una cámara, bien sujeta al techo del descansillo del inmueble, estaba capturando mi imagen. 
El Gran Hermano me observaba.

Un joven muy cachas
Recuerdo que reprimí un fuerte deseo irrefrenable de saludar a la cámara y que, transcurridos otros varios interminables minutos y sin previo aviso, se abrió la puerta incrustada en la pared y surgió de sus entrañas la figura de un hombre joven, de unos veinticinco años, macizo, muy cachas, de aproximadamente un metro sesenta de estatura, vestido con un niki de manga corta negro, unos pantalones negros muy ajustados y unos zapatos negros y que la puerta se cerró, inmediatamente, tras de si. El joven no dijo nada, Tan solo me lanzó una mirada arrogante, distante y despectiva
 
El desencuentro
-Buenos días, le saludé. Ni nombre es Roberto Cerecedo. Tengo cita con el señor embajador. 
Él tan solo volvió a mirarme, de arriba abajo, sin emitir sonido alguno. Luego abrió la palma de su mano, la comprimió, y atrajo, hacia ella, por dos veces, el dedo índice y anular de su mano derecha, como queriendo que le mostrara algo.
-¿Desea que me identifique?. Le respondí.
 -El carnet de identidad. Me dijo tajante, con un marcado acento extranjero.
En cuanto se lo facilité, desapareció de inmediato por la puerta por donde había salido.
De nuevo, varios minutos interminables de espera. 
 
Nadie sale a recibirme
Como tardaba, me senté en la silla que permanecía libre del descansillo comunitario del tercer piso, al lado del policía.
-Es el protocolo que rige aquí. Asintió el policía nacional, como tratando de excusarse al contemplar mi cara de sorpresa, por lo que estaba sucediendo y que nadie del personal de la embajada hubiera salido a recibirme.
-Vd. no tiene por qué excusarse. Está cumpliendo su cometido con gran profesionalidad.
Vd. ha sido y está siendo, muy atento conmigo.
-Gracias. Eso intento. Me contestó.

Un eficaz Check Point 
Corría el reloj. Eran casi las diez y treinta y ocho minutos de la mañana y al fin, de nuevo, se abre la puerta de la embajada de Israel. 
Me incorporo presto, creyendo que ya podía pasar. 
El embajador me estaba esperando desde las diez. Por un momento, creí que alguien salía a recibirme. 
Pero compruebo que no. Es el mismo joven vestido de negro. 
La puerta se cierra a continuación y sin decir palabra me devuelve mi carnet de identidad y me hace un gesto con su mano derecha, para que le siga. 
En el espacio de la izquierda, del descansillo comunitario de la planta, al otro lado del ascensor, fuera del recinto de la embajada, se aposentaba un arco detector de metales.
Guardo el carnet en su sitio correspondiente de mi cartera y deposito, en una bandeja negra, llaves, teléfono móvil, un pen drive y los bolígrafos que portaba y paso bajo el arco de detector de metales, pero la máquina pitaba. 
Saco entonces del bolsillo también las monedas. Pero la máquina pitaba y pitaba. 
Pero con un sonido fuerte, agudo, prepotente, chirriante. 
Como no llevo nada metálico encima y la máquina no dejaba de pitar, levanto los brazos y me acerco al joven para que me cachee. Pero él se retira, rápidamente, unos pasos hacia atrás, asustado y me hace gestos ostensibles con las dos manos que no me acerque y me señala de nuevo el detector de metales. 
Le digo que el señor embajador me espera hace tiempo. Que estoy invitado por él. Que le diga a su secretaria que estoy en la puerta para que vengan a recogerme.

-No hablar español. Y no trabajar para Vd. Me contesta.
¿Llevar armas?. Me pregunta.
-Vengo, invitado expresamente por el señor Embajador. Soy periodista y por supuesto, no voy armado.
El ir armado en España es un delito. Al menos que se tenga licencia de armas. Y eso solamente se concede a ciertos colectivos de seguridad y las fuerzas de orden público y de seguridad del Estado. 
Haga el favor, de decirle al señor embajador que me encuentro aquí y que mande alguien a buscarme. Gracias.

El embajador del Estado de Israel Alon Bar, en el Desayuno Coloquio de la APGE
  
Una chica de cabellos rubios
Procuro mantener la tranquilidad y la flema británica adquirida durante mi período de estudiante en Inglaterra, ante aquel joven fibroso, cuando contemplo que se detiene el ascensor, se abre la puerta y sale de él una chica rubia, muy mona por cierto, veinteañera, ataviada con una camisa de seda azul bordada a mano, de esas que se venden en los zócalos de las calles de Tel Aviv, unos blue jeans muy ajustados y unas botas de cuero. Y observo que se dirige al joven de la puerta. 
Lo hace en un idioma fluido, totalmente desconocido para mi, posiblemente de los Montes Urales y el rudo guardián me hace un gesto enérgico para que me aparte y la permita pasar. 
La joven sonríe, mientras se despoja de sus llaves, de su móvil, de sus monedas, mientras el detector de metales no deja de pitar. Se quita entonces el cinturón, pero tan solo consigue que el detector se envalentone todavía más. Luego sus botas y sus anillos. Pero la máquina continúa pitando. 
Inició entonces el gesto de despojarse de sus blue jeans y de su camisa, para quedarse en ropa interior, mientras yo pensaba para mis adentros:
 -Mira tu por donde, después de todo me va a dar una alegría esta chica. 
Pero no tuve esa suerte. El detector de metales ya se da por satisfecho con las botas y los anillos y, sorpresivamente dejó de emitir el sonido nos tenía acostumbrados. 
El joven guardián de la puerta, posiblemente natural de Rusia, gesticula para que yo haga lo mismo. 
Le digo que de eso nada. Ya sin reprimir mi enfado.
 
Ha baytah. No tener permiso para pasar  
Pronuncia entonces una par de palabras en hebreo, que los palestinos conocen muy bien:
"Ha baytah". Que se puede traducir por: "No tener permiso. No puede pasar"
El ejército ocupante israelí no habla árabe, alguno algo de inglés y así es como se dirigen sus soldados despectivamente a los ciudadanos palestinos.
Estas son las dos palabras, que una y otra vez, repiten los soldados israelíes del ejército de ocupación  a los ciudadanos palestinos que transitan por su tierra, en cada uno de los más de doscientos cincuenta check points que tienen distribuidos por todo los territorios ocupados.  

El camino de vuelta
Tajante, le repito que he sido invitado  por el  señor embajador de Israel, que es sorprendente que no salga nadie a recibirme y que si el señor embajador desea verme, ya sabe donde encontrarme.
Le doy bruscamente la espalda, sin despedirme, ni perderle,  ni por un momento de vista y me despido cordialmente del atento policía nacional, e inicio, muy molesto, el camino de vuelta.

La humillación
Al llegar a mi despacho trato de contactar con la embajada de Israel, pero nadie toma el teléfono. 
No dejo de pensar en la humillación diaria a la que se ven sometidos los ciudadanos palestinos por la ocupación, despojados de sus viviendas, de sus mas elementales derechos, obligados a pasar por los siniestros Check Points en su propia tierra, desde hace más de sesenta y cuatro años.

La llamada
Al día siguiente, nada mas llegar a mi despacho llamo de nuevo a la embajada israelí. 
Coge la llamada la señorita Francisca, que me dice que me pasa con el embajador, puesto que desea hablar conmigo.
 -He estado intentando hablar con Vd. sin conseguirlo Señor Cerecedo, me dice al otro lado del teléfono el jefe de la legación. No hemos podido vernos ayer. Pero puede venir otro día.
-Perdón, señor embajador. Pero tras lo acontecido ayer en el Check Point de la entrada de su Embajada y al no salir nadie a recibirme,  prefiero, si fuera tan amable, que nos visitara Vd. 
Se me ha ocurrido que podíamos tener un desayuno de trabajo, dentro del ciclo de Desayunos Coloquio que venimos realizando en la sede de la Asociación de Periodistas Gráficos Europeos, con la Junta Directiva y los periodistas que lo deseen .
-¡Ah! Muy bien.

El Desayuno Coloquio
El martes, día 23 de mayo de 2012 a las diez horas, se realizó el previsto encuentro. 
El día anterior comuniqué la visita del Embajador de Israel al jefe de seguridad del edificio del Ministerio de la Presidencia, donde tiene su sede la Asociación de Periodistas Gráficos Europeos APGE. 
Un edificio magnífico de catorce plantas, dotado de Auditorio, Sala de Prensa, Briefing, Sala de Exposiciones, Sala de Reuniones, Restaurante, Parking y de las últimas tecnologías. 
Puse especial empeño de que me avisara la señorita Francisca, en cuanto saliera de la Embajada el señor embajador, para recibirlo en el pasaje de acceso y evitarle así el pasar por el detector de metales de seguridad de la entrada del edificio.
Afortunadamente, no todos somos iguales.
 
El encuentro
El embajador de Israel en España, Alon Bar, que  fue el número dos de la Legación Israelí entre los años 1994 y 1998 vino acompañado del consejero portavoz, Lior Haiat, por el responsable de prensa, Uriel Macías, por dos de sus guardaespaldas y por dos Policías Nacionales.
Al contrario  de su predecesor en el cargo, del Embajador Rafael Sultz, que salió tarifando de España, a la que acusó de anti semita, el embajador Alon Bar aboga por profundizar el diálogo mutuo con España en todos los ámbitos, en especial en el terreno cultural, económico y social.
A preguntas de los periodistas asistentes al Desayuno Coloquio, evitó las preguntas comprometidas, hizo una defensa de la legitimidad de unas fronteras seguras para el Estado de Israel y mostró su comprensión por lo que de perjuicio pueda suponer esto para otros.

El muro
Sobre todo por el muro de separación de acero, cemento, hormigón y alambre de espino, que separa a los israelíes de los palestinos y también a los israelíes de los egipcios, sirios, jordanos y libaneses y que esto dificulte la libre circulación de personas, sobre todo de los ciudadanos palestinos en los territorios ocupados por el ejército israelí. 

La despedida
Al finalizar el desayuno coloquio, distendido y amigable, acompañé al señor Alon Bar hasta su coche oficial, rodeado de sus dos guarda espaldas y los dos miembros de la Policía Nacional, mientras me expresaba su satisfacción y su profundo agradecimiento por el trato y el agradable encuentro mantenido.

Roberto Cerecedo. Todos los derechos reservados. Queda rigurosamente prohibida su reproducción total o parcial, por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, sin autorización expresa y por escrito del titular del copyright, bajo las sanciones establecidas en las Leyes.

sábado, 28 de enero de 2012

CAMALEÓN FRAGA

Manuel Fraga
Mucho se ha escrito, hablado y rendido homenaje, al recientemente desaparecido ministro del general Francisco Franco, fundador del Partido Alianza Popular, ahora Partido Popular, Manuel Fraga Iribarne.
Desde el entrañable Miguel Ángel Aguilar, pasando por la magnífica escritora Rosa Montero, los periodistas Arcadi Espada, o Diego Caballero, o el que fuera primer presidente del Congreso, Gregorio Peces Barba o el mismísimo actual presidente Mariano Rajoy, compañero de partido.
Numerosos políticos. Amigos y enemigos. Gente que lo conocieron y los que trataron.
En su entierro, en el pueblo gallego de Perbes, su segunda casa, en donde pasaba sus largos períodos veraniegos,  le cantaron la bellísima canción de Negra Sombra, con letra de la poetisa gallega Rosalía de Castro y la música de mil gaiteiros gallegos.


Manuel Fraga Iribarne. Fotografías Copyright de Roberto Cerecedo

Pero nada comparable con la biografía que le dedicó el malogrado, mítico periodista y escritor, mi hermano, Francisco Cerecedo, en el desaparecido Diario 16. 
La biografía de un hombre cuando menos curioso, por su singular capacidad para permanecer en la dictadura, cambiar, integrarse en la Democracia y llegar a ocupar altos cargos en la administración. 
Un hombre que a principios de los años 1960 propugnaba la eliminación de la propiedad capitalista. Que fue falangista, democristiano, franquista, republicano, monárquico, liberal, reformista y hasta centrista. 
Un verdadero camaleón político.

La enseñanza de su lectura
Por las circunstancias mencionadas y, sobre todo, por la maestría narrativa del serial y el interés de una narración de momentos históricos de la vida española, es recomendable la enseñanza de la lectura de la biografía del político gallego realizada por Francisco Cerecedo.
Y por la singular personalidad del protagonista, fallecido en su domicilio de Madrid a sus 89 años el 15 de enero de 2012. Que fuera ministro del general Franco, fundador de Alianza Popular, ahora Partido Popular, redactor de la Constitución española de 1978, presidente de la Comunidad Autónoma de Galicia y senador.

El Decreto Ley Anti Libelo
Como paisano mío que fue, le tuve un especial cariño. 
Tengo, el enorme privilegio, de ser la excusa, para que en España y por primera y única vez, un ciudadano español, un dirigente político: Manuel Fraga Iribarne, hiciera uso del Decreto Ley Anti Libelo contra un periodista: Contra mi hermano, el malogrado mítico periodista y escritor Francisco Cerecedo y contra un medio de comunicación español: Diario 16 . Y que al fallecimiento de éste, ocurrida el sábado 3 de septiembre del año 1977, Manuel Fraga ampliara su denuncia a mi persona.

Ampliación de la denuncia       
A mi pesar, aunque totalmente consecuente con el personaje, estando todavía reciente el fallecimiento de mi hermano, Fraga no perdió tiempos en lutos, ni en retirar la denuncia. Denuncia que amplió a mi persona, al ser el familiar mas directo.
Aunque, de acuerdo con la legislación, el Juzgado la archivó de oficio al haber fallecido el denunciado.


Fraga embajador en Londres

Haberlo pensado antes
-¡Haberlo pensado antes!. Fue la respuesta que obtuve de él, cuando le llamé por teléfono a su casa, para solicitar la retirada de la denuncia, que había ampliado a mi persona.
-Señor Fraga. Que soy su hermano. Y no tengo nada que ver. Insistí humildemente.
-¡Haberlo pensado antes! ¡No pienso retirar la denuncia!. Me ratificó.

El secuestro
A instancia de la denuncia de Manuel Fraga Iribarne, el Juzgado de Instrucción número 12 de Madrid secuestró el sábado 11 de junio las dos ediciones que efectuó el diario e instruyó diligencias por un supuesto delito de calumnias e injurias, conforme al decreto de primero de abril de 1977 sobre Libertad de Expresión que establecía que los delitos de calumnias e injurias tendrían carácter “semipúblico” cuando se cometan en periodo electoral.

Contra el serial Y Fraga cogió su fusil
Según informó el portavoz del Diario 16, “el Juzgado de Instrucción número 12 de los de Madrid, ha dispuesto el secuestro de las dos ediciones del número 201 de Diario 16, correspondientes a ayer, sábado 11 de junio, por denuncia presentada por Manuel Fraga Iribarne, secretario general de Alianza Popular”, quien añadió que la denuncia “ha sido presentada por Fraga contra el conjunto del artículo, último capítulo de la serie Y Fraga cogió su fusil, titulado “A su sitio”, aunque se refiere especialmente a su primer párrafo, donde se transcribe una frase suya que, según él mismo, supone un insulto al presidente de Gobierno, don Adolfo Suárez, candidato rival en Madrid”.

Acompañado por el abogado José María Ruiz Gallardón
Fraga se presentó en el Juzgado acompañado del abogado José María Ruiz Gallardón, candidato de Alianza Popular al Congreso por Madrid y padre del que sería Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, del PP.

Secuestro de 386 ejemplares y del molde de la página
En el momento de ejecutar la orden del secuestro, en la Redacción de Diario 16 quedaban tan sólo 382 ejemplares y la teja, molde de la página, que fue puesta a disposición judicial.
El secuestro de las dos ediciones de Diario 16 incluía el molde original de dicho artículo y el periódico, por lo que éste se vio obligado a sustituir la página completa por una nota en la que se advertía del secuestro del artículo de Francisco Cerecedo, dejando el resto de la página en blanco, práctica común de los periódicos con las censuras de la dictadura de Primo de Rivera y que la de Franco había prohibido terminantemente, aunque alguna vez la hizo Cambio 16: denuncia de la censura que causaba mucho más impacto. 

Nota del Partido Alianza Popular
Con respecto al secuestro, el Gabinete de Prensa del partido político Alianza Popular distribuyó la siguiente nota: “El secretario general de Alianza Popular, don Manuel Fraga Iribarne, ha presentado hoy en el Juzgado de Guardia una denuncia por los delitos de injurias y calumnias contra el periodista don Francisco Cerecedo, autor del artículo “A su sitio” que hoy publica Diario 16. Asimismo, y de acuerdo con el real decreto ley 24/1977 del pasado 1 de abril, sobre Libertad de Expresión, son denunciados el director del citado periódico madrileño, don Miguel Ángel Aguilar, y la empresa Información y Publicaciones, S.A., como responsable civil subsidiaria”.


Fraga Catedrático

El serial biográfico
Tal y como lo concibió el director del desaparecido Diario 16, el imaginativo Miguel Ángel Aguilar y su autor, Francisco Cerecedo, la serie biográfica Y Fraga cogió su fusil, fue una sucesión de seis artículos, relacionados entre si, que se ofrecieron sucesivamente, en seis entregas diarias, en la página cinco del diario.
El serial completo, lo pueden encontrar en el libro La última vez que nací, Ediciones B, escrito por su hermano, Roberto Cerecedo.

Y Fraga cogió su fusil. Artículo I: Un retrato Velazqueño. ( A lo Inocencio X)
Un autoritario con chupete. (Diario 16. Lunes, 6 de junio de 1977)
Por Francisco Cerecedo.

El 20 de noviembre de 1975, España amanecía, sorprendida e inquieta, huérfana de tirano. Terminadas las solemnes jornadas funerarias de llanto oficial del país, emocionada en su excitante desamparo, se aprestaba a transgredir la ultima voluntad del dictador con una experiencia nueva: la libertad. Mientras la mayoría de los españoles pensaban que se cerraba un penoso e irrepetible capítulo de la historia, otros consideraban que, simplemente, se había producido una vacante en el escalafón.
E1 18 de noviembre de 1975, cuando faltaban treinta y seis horas para la desaparición de Franco, desembarcaba en el aeropuerto de Barajas, a las tres de la tarde, procedente de Londres, el primer candidato a la elevada tarea de continuar gobernando a los españoles por decreto. El excelentísimo señor don Manuel Fraga Iribarne, letrado oficial 2º en las Cortes, catedrático, diplomático, ex secretario general técnico de Educación, ex delegado nacional de Asociaciones, ex subdirector del Instituto de Estudios Políticos, víctor de plata del SEU, ex secretario general del Instituto de Cultura Hispánica, congregante Mariano, teniente de Complemento, ex director de Cervezas El Águila, ex ministro de Información y Turismo, falangista, ex presidente de la Unión Resinera Española, matador de eurogallos, admirador de Carrero Blanco, ex consejero de Atlántica Inversiones, S. A., ex cuarentavo de Ayete, ex consejero de Rank Xerox, S. A., príncipe de las oposiciones y profundamente convencido que, desde que murió Franco, España, viuda de Caudillo, corre gravísimos peligros. Pero, afortunadamente, don Manuel Fraga Iribarne es un profesional de la salvación de la patria, para lo que gusten mandar.

La lucida trayectoria vital de Manuel Fraga se inició el 23 de noviembre de 1922 en Villalba, un pueblo de la provincia gallega de Lugo. Hijo de emigrantes que regresaron con algún dinero de Cuba, varios presagios acompañaron su nacimiento y niñez indicando que algo fuera de lo común con respecto a su persona tramaba el destino. En primer lugar, esa misteriosa confusión relacionada con sus orígenes que la Historia suele reservar, en ocasiones, a los elegidos. Algunas fuentes aseguran que existe otra partida de nacimiento de Fraga en el registro civil de Cárdenas, un pueblo en la provincia de Matanzas, en Cuba. Es decir, como sucediera con Hornero, Colón y, más recientemente, los “oriundos” de los estadios, varios lugares se disputan su nacimiento.

A cualquier infante de su edad, las cosas que publicaba el ABC el día de su nacimiento, no le harían mella. Pero a un recién nacido superdotado como Manolo Fraga, la situación del país que reflejaba la prensa del día, no podía menos de marcarle para el futuro, mientras expresaba su disgusto pataleando como podía entre los pañales. En el Congreso de Diputados, el marqués de Villabrámiga atacaba sarcástico al ministro de Gobernación: “Seguramente que el señor Piniés —decía—, cuando va a su pueblo y contempla la carretera llena de guardias civiles, se dirá para sus adentros: “¡Qué buen ministro de Gobernación soy!” Otro diputado, Prieto, pedía la derogación de la ley de Jurisdicciones. Al mismo tiempo, el claustro universitario de Madrid aprobaba la protesta del rector y decanos contra la represión de los estudiantes. Melilla, que habría de desempeñar, aún hace pocos meses, un destacado papel en la rica biografía de Fraga, también era noticia premonitoria el día de su nacimiento, cuando rechazó un ataque de los rifeños. Todos los periódicos de la nación publicaban asimismo una lista de nombres con aire de redada policial: Clemente, Sisinio, Juan El Bueno, Anfiloquio, Gregorio, Trudón y sus acompañantes Lucrecia y Felicitas. “!Son mis prisioneros!”, pensaría aquel rollizo bebé de Villalba ya hastiado de antemano de los juguetes de los niños de su edad. No, esta vez no. Eran los santos del día.


Manuel Fraga, delante del Congreso.

Tampoco fue marino
Los buenos augurios no cesaban. La calle de Villalba donde se atribuye su nacimiento, en el campo de la feria, frente a la alameda de Basante Olano, se llamaría con el tiempo, a modo de sutil profecía, calle del Generalísimo Franco. En la casa familiar, en el número 19, todavía vive una de las escasas mujeres que influyeron en la vida de Manuel Fraga: su tía Amadora. Y al igual que el extinto Caudillo, el adolescente Manolo también, en su momento, quiso ser marino. Pero a ninguno de los dos el azar, por el bien de la patria, se lo permitiría.

Con el dinero obtenido por la liquidación de algunos pequeños asuntos en Cuba, y tras su matrimonio con María Iribarne Duboix, institutriz de la familia Arechabala, propietaria de ingenios azucareros y destilerías de ron en la isla del Caribe, el peón casi analfabeto Manuel Fraga Bello decide regresar a España dando por terminada su aventura americana, que había iniciado a los catorce años como emigrante. “Mi madre —manifesta el líder de AP a su fiel biógrafo Carlos Sentís— pensaba que Cuba no era buen sitio para educar a los hijos. Ella pensaba que le podía salir algún Fidel Castro”.
El regreso del emigrante con una pequeña fortuna se produce con los habituales signos externos de desclasamiento en Galicia. El indiano se aleja del campo y pone casa en la calle principal del pueblo, abandona el gallego, idioma rural, de gente baja e ignorante, por el castellano de los señoritos y personas instruidas como el juez, el notario, el secretario del Ayuntamiento, y de todos aquellos que consiguen triunfar en la vida. La sublimación de esta tesis lingüística es el latín, idioma de lujo reservado a la superclase rural gallega por excelencia que son los curas. La afirmación personal a través del latín ha sido una constante, no exenta de disgustos, en la vida de Manuel Fraga Iribarne, quien, durante un tiempo, pensó en abrazar el sacerdocio. En febrero de 1975 todavía honraba a sus traumas infantiles iniciando en latín un discurso en Venecia para luego continuarlo en castellano.


Manuel Fraga y su tía Amadora.

Gallego de “queimada”
Durante los primeros años, Manuel Fraga estuvo perfectamente defendido contra la cultura autóctona de la terra cha lucense. Su madre y su tía Amadora completaban la educación de los hermanos, que serían doce. Sus compañeros de la época recuerdan que Manolo no tenía el menor acento gallego al hablar, y que a los cuatro años se expresaba en francés. Así la profesión de fe galleguista de Fraga es relativamente reciente y llevada a cabo, sobre todo, por la vía intelectual de la queimada. Sobre sus paisanos tiene una opinión un tanto despectiva, según se desprende de las manifestaciones que hizo a algunos amigos cuando pensaba presentarse a diputado por Lugo y ofrecía su fórmula electoral para el triunfo: “Con unas empanadas de xoubas y una queimada arreglo yo esto”.

En los medios literarios de Galicia, si exceptuamos a su incondicional Alvaro Cunqueiro, Fraga despierta muy descriptibles entusiasmos. “Fraga —declara un escritor galleguista— es un caso típico de mala conciencia hacia el idioma que le enseñaron a aborrecer, aunque era la lengua de sus abuelos. Con escritores gallegos llegó al ataque personal, y se ensañó con todo lo que oliera a nacionalismo, mucho más que su predecesor en el Ministerio y que Sánchez Bella. Todo esto, salpicado con peregrinas afirmaciones de amor a la tierra o de intentos pueriles de reducir el hecho diferencial a la gastronomía o al turismo. Ha vivido hasta los dieciséis años en pleno corazón campesino de Galicia, presume de hablar alemán, latín, francés, inglés, y es incapaz de contar un mal chascarrillo en gallego”.

Como si se trabara de un destino familiar común, su padre fue nombrado alcalde de Villalba durante la dictadura de Primo de Rivera y, luego, con la de Franco. La República, en 1931, le ofreció continuar en el cargo, pero se negó. El niño Manolo, ya hijo del alcalde, comenzó a destacar en sus estudios a los cuatro años y no necesitó de las pequeñas ayudas superfluas que el lógico cariño paterno le procuraba, llevándole a examinarse de ingreso de bachillerato al Instituto de La Coruña, en vez de Lugo, la capital de la provincia, porqué allí tenia sus negocios y sus vinculaciones sociales.

Manuel Fraga durante el servicio militar

El ¡oh! de las niñas
Ya en aquella época, comienza a perfilarse el carácter que, años más tarde, habría de tener en vilo a los españoles. Al decir de sus viejos amigos y de sus hagiógrafos más entusiastas -como Millán Mestre y Octavio Cabezas-, el adolescente Manolo era un chico francamente tímido y retraído. Le gustaban las grandes caminatas campo a través, como si inaugurara imaginarios paradores, y evitaba el contacto con sus compañeros. “Manolo —afirma Cabezas— llegó al descubrimiento de ese mundo mágico, llamativo y oscuro del sexo, bastante más tarde que la mayoría de los chicos de su edad”. Sus compañeros recuerdan que se negaba rotundamente a escucharles cuando “hablaban a medias palabras de aquéllo”. Pero la vida se puede llegar a dominar de muchas maneras. Y sobre todo desde el poder. Las niñas del instituto lucense se quedaban igualmente boquiabiertas ante la mirada de Rodolfo Valentino que ante su rollizo condiscípulo Manolo Fraga recitando de memoria la primera página de El Progreso de Lugo, después de haberla leído una sola vez.

Si famoso era en el instituto, también lo era en casa. Cuentan sus hermanos más pequeños que, en el lejano pueblo gallego, habían inventado un insólito juego: “¡Vamos a jugar a Manolo!” Y los niños comenzaban a intercambiar desaforados gritos y voces de mando, “¡Fueeera!”, que recordaban al hermano mayor.

Una vez intentada la influencia sobre los demás, eligiendo la carrera de las armas o el sacerdocio, el joven Fraga iba a encontrar una nueva oportunidad a partir del 18 de julio de 1936: la Falange. Se apuntó en 1937 porque “era lo más interesante en aquel momento”, afirma. “Pero no participaba casi nada en nuestras actividades”, recuerda su amigo Eimil, que era entonces el jefe de la organización juvenil en Villalba. El final de la guerra le iba a proporcionar a Manuel Fraga la definitiva oportunidad para llegar al poder gracias al sistema de promoción social más querido por Franco: las oposiciones. En el circo de las citas contra reloj, el atleta de la memoria, Manolo Fraga, trabajaba sin red. Aunque rodeado de padrinos vigilantes.

Mis compañeros me admiran
En 1939, llega a la Universidad de Santiago y se hace notar inmediatamente por el profesor de Derecho Romano, Arias Ramos, porque no sólo responde con una cita en latín que se le pedía, sino que continúa explicando en latín el resto de la pregunta. Entré sus compañeros, poco habituados a tales alardes, se produce una división de opiniones que ya nunca le abandonarán en su escalada hacia el poder. Sus mejores amigos, como Núñez Lagos, opinan de su antiguo condiscípulo: “Era muy crudo y muy intemperante, con poco culto a las formas. Muy tajante”. Su compañero de Universidad de Madrid y último compañero de caza y veraneo en Villalba, Carlos Pardo, señala: “Para tratar a Fraga y llevarse bien con él es necesario entenderle. Es muy difícil llevarle la contraria y se molesta bastante cuando uno le discute. En el trato normal es amable, pero un poco brusco y de maneras cortantes. Su manera de expresarse es siempre tan exacta y precisa que, a veces, tanta precisión cansa, bueno, eso al menos me ha pasado a mí, en alguna ocasión”. Tal es, afectuosa y objetiva, la opinión de los amigos. El mismo Fraga no se refugia en una impropia modestia a hablar de sí: “No tengo duda ninguna que mis compañeros reconocían en mí un cierto impulso de base religiosa y moral. Estaba convencido que uno estaba obligado a trabajar, que estaba uno obligado a sacrificar ciertas cosas, a entrenarse digamos, para una vida de sacrificio”.

Son los años duros en los que abandonará su Galicia natal para seguir los pasos del catedrático de Derecho Político, Ruiz del Castillo, trasladado a la Universidad de Madrid. Se perfila el primero de los traumas que acompañaran al joven Manolo Fraga durante su vida: la necesidad de padrino. Tras el catedrático Ruiz del Castillo, buscará otros protectores como Castiella, Esteban Bilbao, Ruiz Giménez, Arrese, Nieto Antúnez, Carrero Blanco, etc.

El resto de los puntos claves del joven fraga serán, como veremos a lo largo de esta serie, la cabeza, los informes, elegancia, el sexo, el latín, el complejo de número uno y el mando. En superar los dos últimos va a centrar la mayor parte de sus esfuerzos.

Roberto Cerecedo. Todos los derechos reservados. Queda rigurosamente prohibida su reproducción total o parcial, por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, sin autorización expresa y por escrito del titular del copyright, bajo las sanciones establecidas en las Leyes

martes, 2 de agosto de 2011

NOTICIAS DEL MUNDO, NEWS OF THE WOLRD. EL MORBO QUE NO CESA



Vacaciones veraniegas
La familia Carrera, de vacaciones veraniegas en London, tenía previsto, bien temprano, visitar el Mercado de Camden Town el domingo día 24 de julio de 2011, en una agradecidísima soleada mañana londinense . Pero los grandes titulares con que abría la primera página el diario sensacionalista británico Daily Mirror, que voceaba el vendedor callejero del periódico, les hizo cambiar el itinerario a última hora.
Se iniciada la mañana, y todos los periódicos se hacían eco de la trágica noticia de que la malograda joven cantante inglesa Amy Winehouse, que había sido hallada muerta en su casa el día anterior, el sábado por la tarde.
A eso de las nueve de la mañana, la familia Carrera en pleno, Maribel, Tomás y sus cinco hijos, cruzaron veloz las calles en dirección a la casa de la cantante fallecida la tarde anterior, en el 30 de Camden Square.



“Intentaron que fuera a rehabilitación. Pero dije: no, no,no”
-No hemos podido decir no. Nos ha traído hasta aquí a todos, un poco el morbo de ver la casa de Amy Winehouse, a la gente que la rinde homenaje, los famosos y todo lo que ocurría alrededor. No solamente a mi, que tengo su misma edad y que me gustaba su música, que te llegaba enseguida y que pienso que era una de las pocas cantantes de raza blanca que cantaban el soul, un género mas propio de los de piel oscura.
Fue lo primero que dijo, a los numerosos periodista que se agolpaban delante de la casa de la cantante, nada mas llegar, la hija menor Cristina Carrera, melena al viento. Una hermosa adolescente de veintisiete años, uno sesenta y cinco de estatura, morena, de unos cincuenta y seis kilos de peso, ataviada con un fular de seda rojo al cuello, camiseta blanca picasiana de manga corta, blue jeans azules desconchados, y con sendas rayas de pintura negra en torno a sus saltones ojos negros. Marca de la casa, que singularizaba a la cantante fallecida.
-Si, si. No hemos podido decir no, no, no, como ella misma cantaba en una de sus canciones preferidas, dedicada a su padre. Hemos venido para satisfacer un poco la curiosidad, ya que estamos aquí. Apostilló la madre.
-Si. Si. Es muy triste la noticia. Que una chica así, de gran talento, muera tan joven por su adicción a las drogas, que es una enfermedad mortal y el alcohol. Puntualizó el padre.
-Si. Si. Luego nos iremos todos al Pub Hawley Arms. A tomarnos unas buenas pintas de cerveza. Y conocer el pub donde solía ir, en donde cantaba, cuando era una perfecta desconocida, cuando no la conocía nadie y trabajaba sirviendo copas detrás de la barra. Y donde cantó por última vez, en el mes de octubre de 2010. Dijo atropelladamente Alfredo, el hijo mayor.
-Si. Si. Si. Estas son las palabras que vamos a guardar y recordar todos siempre, añadió Isabel, la hija mayor.




El fatídico tunel de la Avenida Alberto Primero en Paris
-Si. Si. Si. Además nos interesan mucho las noticias de los famosos. Y solemos todos en casa, comprar y leer todas las revistas del corazón, empezando por los periódicos ingleses. Sobre todo el The News of de Wordl, que es el que mejor, y mas interesantes noticias da.
Además, hemos sido testigos también, al estar en París todos de vacaciones en esos días, del accidente de Lady Di. Mi marido y yo fui una de las numerosas personas que contemplaron desde el mirador del túnel de la Avenida Alberto Primero de París, el mortal accidente de circulación de Princesa Diana de Gales. Y una de las primeras además que, indignada, llamó rápidamente a la policía, en cuanto vi a los periodistas gráficos efectuar su trabajo, al lado de los médicos y bomberos, capturando imágenes del accidente sin parar, sin auxiliar a los heridos. Completó Maribel la madre.
-Nos encontrábamos también, casualidades del destino, formando parte del grupo de Totus Tuus, que íbamos en la caravana del Papa Juan Pablo II en Portugal. Y vimos con todo detalle el atentado frustrado al Santo Padre por el turco Ali Acca.
No hicimos fotos porque no nos lo permitieron. Pero tenemos guardados todas las portadas y todos los periódicos que dieron la noticia ese día. Dijo Tomás el padre.
-Y no nos perdemos nadie los culebrones sudamericanos y los reality show televisivos. Sobre todo el programa El Gran Hermano nos encanta. Y a todos nos gusta estar al día de la vida de los famosos. Añadió Gabriel, el mas pequeño de los hermanos.

El lector es implacable
Como se puede observar, que como lo hicieran los integrantes de la familia Carrera, son los lectores quienes libremente se precipitan a los kioscos, y disparan los índices de audiencia televisivos, exigiendo mayoritaria y masivamente este tipo de prensa amarilla. Y si los periodistas no le damos este tipo de información, nos deja en la calle y sin trabajo.
Baste un par de datos: News of The World, el diario mas sensacionalista del Reino
Unido, vendía nada menos, que una media de dos millones y setecientos mil de ejemplares diarios. La Cadena ultraderechista, la Fox estadounidense, cuenta con la fidelidad de tres millones y medio de teleespectadores. Y quedó bloqueado el servidor de internet, cuando alguien corrió la voz de que había una fotografía del trágico accidente de la Princesa Diana de Gales en la red, que luego se demostró era falsa.



El morbo desenfrenado
Terrible accidente el de la Princesa Diana de Gales. Pero los que no pintaban nada allí, mientras los demás estaban trabajando, los que se asomaban al túnel de la Avenida Alberto Primero de París, los que pugnaban por satisfacer su irrefrenable morbo, fueron los que denunciaron a la prensa. Y fueron incomprensiblemente detenidos varios periodistas gráficos de diversos medios, realizando su trabajo, codo a codo, junto a los bomberos y a los médicos en el lugar del accidente. Aunque dos años mas tarde del terrible accidente, la honorable Corte de Justicia Francesa, absolvió a los periodistas procesados de toda culpabilidad del accidente, al quedar probado que el conductor del automóvil iba bebido y no respetó las señales de limitación de velocidad.

La información de calidad
Se equivocan, los que creen que el cierre The News of de Wordl ha potenciado el periodismo de la información seria y veraz, escrita y televisiva. Y la información de calidad.
Nada mas lejos. En Inglaterra, el mas prestigioso diario, The Guardian, El Guardián, el que llevaba años denunciando los malos oficios de The News of de Wordl, clamando en el desierto, sin que le hicieran el menor caso, es uno de los periódicos de Reino Unido mas amenazados por los despidos
Y en España, la cadena de Informativos de 24 horas, CNN Plus en España, cierra por la falta de los necesarios televidentes.

La prensa rosa española del papel couché
Menos mal, como ya he hemos opinado con anterioridad y comentado en varios medios, europeos y allende los mares, que en nuestro país todavía mantenemos el lado amable de la noticia, y no llegamos a los índices de la agresividad de los tabloides ingleses y estadounidenses,
Excepción de la tele basura, que bate todos los records. Junto a la pulcra actitud de alguna que otra afamada firma, sin mayor escrúpulo apreciable. Y contamos con hasta algún que otro avispado programa, que ha creado personajes de ficción, de carne y hueso, para alimentar la hambruna insaciable sensacionalista.

La necesaria información al lector
Otra cosa es que en España, nos cueste tanto unirnos a la tradición europea y no se facilita información al lector, sobre la naturaleza del medio de comunicación que adquiere. Y los periódicos y revistas no facilitan la línea informativa que ofrecen.
Como en Inglaterra, en donde es habitual referirse a The Sun, o a The Daly Mirror como diarios sensacionalistas. Igual que en Alemania con el Bild.
Aunque en nuestro país, el lector distingue perfectamente cuales son los medios progresistas y cuales los conservadores, y desea comprar el medio de comunicación con el que se identifica. Y una señora o un señor, si es de izquierdas, lo que va a comprar a ser el diario El País o El Público. Y si es derechas, el diario ABC o El Mundo. Porque lo que va a leer en el diario, son las cosas que quiere oír. Y en la información que le da el medio, hay un sesgo de esa tendencia.

El sensacionalismo
Otra cuestión es el sensacionalismo, que en Europa está admitido y en España nadie quiere identificarse con él.
Aunque no quieran reconocerlo, en España contamos con programas de televisión claramente sensacionalistas. Y en la prensa existe un sensacionalismo de camuflaje, que es el peor, porque lo que se está pretendiendo es tratar de engañar al lector. Pero el día que éste se da cuenta, no te lo perdona, en cuanto descubre, que en teoría ha comprado un periódico de información general, mas o menos riguroso con la información, que le está dando sensacionalismo.



El lector sabe muy bien lo que hace
Debemos tener en cuenta, que la señora o señor que compra un medio de comunicación escrito ya tiene una opinión formada. Y se ha tomado la molestia de trasladarse a un kiosco de prensa para comprarlo, elige, introduce su mano y saca el dinero necesario de su bolsillo, lo paga. Y se está molestando por algo que le interesa. Y exige, porque sabe exactamente lo que quiere.
Y al que estás dando un producto, que ha sido montado a base de sensacionalismo, y alimentando artificialmente una información y un buen día no se lo das, es muy libre de abandonarte.
Y los lectores esperan que aquellos que le informan de la vida de otros, lo hagan con integridad. Y que no les traicionen.

El índice de audiencia
Lo mismo ocurre con el Share, el famoso índice de nivel de audiencia televisivo. El implacable medidor de televidentes, que dicen está instalado en numerosos hogares españoles, aunque yo quien esto escribe, como las meigas, no los haya visto nunca. Pero haberlos, los hay. Medidores que ponen o quitan programas desde el confortable sillón de tu casa. Cuando al final del día y cansado, enciendes la tele y con el mando a distancia seleccionas el programa deseado y contabiliza el tiempo que dedicas a tal o cual programa. Y ese implacable medidor sirve también para medir el grado de captación publicitaria, que es de lo que viven las televisiones, excepción hecha de la Televisión Española, que cuenta con sus propios recursos del Estado.

Comentaristas y jugadores del fútbol
Nadie se libra. Incluso los jóvenes jugadores de fútbol en todo el mundo, que se quedan sorprendidos del uso abusivo de su vida privada. Pero sobre todo del alcance de las declaraciones que hacen en el transcurso de su corta, pero intensa vida profesional. Porque no saben realmente que es lo que se juegan en cada encuentro. De las fuerzas oscuras se enfrentan en cada partido. Creyendo, erróneamente, que tan solo se jugaban unos puntos de la competición, negativos o positivos. Puesto que lo que realmente hay, es una serie de emociones, que han depositado no solo cada uno de los espectadores individualmente, sino como grupo de presión social, local, provincial, regional, e incluso nacional. Y esto les convierte, sin ellos pretenderlo, en el cauce de unas tremendas y oscuras fuerzas incontroladas.
Y, sorprendentemente, los periodistas encargados del deporte y los narradores de los partidos de fútbol se hayan convertido, igualmente, en certeros comentaristas de la vida sentimental y laboral de los jugadores. En vez de centrarse en el deporte. En quien conduce el balón, lo que ocurre en el campo, o en los comentarios técnicos propios del juego.
Por eso el fútbol está tan conectado con la política, la vida íntima y la sociología, que conforma el contexto general del país.





El váyase señor Zapatero
Sólo este contexto social podría explicar, cabría entender, la actual, machacona y reiterada petición de elecciones generales del Partido Popular español. Y la desconcertante acusación, de que el actual presidente del Gobierno de España no esta preparado para dirigir el país, por parte del presidente del Partido Popular, en una réplica exacta del otrora descalificatorio y mediático “váyase señor González”, referido al presidente del Gobierno de España don Felipe González.
Mensaje ya conocido y reiterado hasta la saciedad, desde el año 1991 a 1996, por el aspirante a la Presidencia de aquel tiempo del Partido Popular, el señor don José María Aznar, que se preciaba de no tener carisma, ni despertar entusiasmo, sino indiferencia.
Y por los defensores de la línea adoptada por Aznar, encabezados por el diputado Rafael Arias y por los asesores personales don Pedro Arriola y don Miguel Ángel Rodríguez.
La misma que mantiene en la actualidad el señor Rajoy con el presidente Zapatero, asesorado por don Esteban González Pons, portavoz del Partido Popular y doña Soraya Sáez de Santamaría, portavoz en el Congreso de los Diputados, que no quieren ni oír ni hablar de presentar un programa, ni mucho menos una moción de censura a Zapatero.
Sabían y saben ahora, que en ese trance, José María Aznar antes y Mariano Rajoy actualmente, tenía y tiene, que revelarse como un candidato que propone un programa eficaz y realista de gobierno que solucione la grave crisis y el paro. Y no como un esforzado castigador del hígado político de Felipe González antes y de José Luis Rodríguez Zapatero ahora.
Los asesores de Aznar primero y de Rajoy después, han llegado a la conclusión, de que el Aznar que atacó a González y el Rajoy que ataca, descalifica, acosa, pide elecciones generales e identifica a Zapatero con todos los males del país, satisface mas a la ciudadanía y gana mas votos, que el Aznar o el Rajoy candidato a la Presidencia del Gobierno. Gobierno que se ve obligado a formular medidas eficaces para acabar con la crisis, o el paro. Y con la que está cayendo, nadie va a entender a un Rajoy hablando en positivo como candidato a la Presidencia del Gobierno o en una moción de censura.
Y en este contexto, la sociedad española, le otorgó a Aznar la mayoría absoluta de Diputados en el Parlamento en las elecciones de 2000. Y le da un voto de confianza a Mariano Rajoy en las recientes elecciones locales, autonómicas y municipales de 2011.

Que llegan los Murdoch
Y en esta estamos, puesto que el señor don Jose María Aznar pertenece al Consejo de Administración de News Corporation junto a otros dieciséis miembros, cuando el imperio mediático de los Murdoc, del que si bien, el empresario Rupert Murdoc controla el cuarenta por ciento, aprovecha la voracidad convulsiva y morbosa del lector, de la necesaria imagen mediática de los políticos, de los famosos del mundo de la farándula y del miedo de los profesionales a engrosar las listas del paro. E inicia una despiadada y desenfrenada carrera de exclusivas escandalosas y corruptas, costaran lo que costaran, que precipitaron el cierre del periódico de mayor venta en el mundo.

El sometimiento, al inevitable y convulsivo poder de las ventas
Tómese sino buena nota, de los principales cover. Por citar alguno de los mayores escándalos conocidos, que alimentaron las ventas del primer diario.
En el año 1981, The News of the Wordl revela que la primera actriz, de la película Sólo para tus ojos, Caroline Cossey, del super agente británico James Bond, es en realidad un transexual. En el 2000 publica una larga lista de supuestos pedófilos. En el año 2005 se desvela una lesión de rodilla del Príncipe Guillermo. Al año siguiente, un diputado británico es acusado de mantener relaciones homosexuales con dos prostitutos de veinte años. En 2007 se detiene a un redactor del periódico por la intervención de los teléfonos de la Casa Real. En 2008 se acusa a un empresario de Fórmula 1 de haber participado en una orgía sadomasoquista. En el 2009, un escándalo sobre una relación sexual con una anciana. En 2010 sobornos en el deporte. Y un redactor admite haber sobornado a agentes de policías a cambio de información. Finalmente, en el 2011, estalla el caso de las escuchas. Y Andy Coulson, asesor de comunicación del Gobierno Inglés de David Cámeron, dimite de su cargo y se inician las primeras detenciones.

Un goteo incesante de prácticas corruptas y de llamativos escándalos
Todo comenzó cuando el 4 de julio de 2011, The Guardian reveló que News of The World había intervenido el teléfono móvil de una adolescente de 13 años, que se encontraba en paradero desconocido. Era lo que colmaba el vaso, tras años de trabajo periodístico sin mayores escrúpulos, en una práctica sistemática con miles de personas.
Y en poco menos de dos semanas, los británicos han visto cerrar un periódico que vendía casi tres millones diarios de ejemplares, de 168 años de historia. Y dimitir de sus cargos los dos responsables supremos de la policía de Scotland Yard. Y el asesor de comunicación del Gobierno Británico.

El lector es cada vez mas exigente
Cuentan los mejores cronistas ingleses, que a los británicos, cada vez mas exigentes con la información, no les importaba que su prensa sensacionalista, de la que goza de una enorme permisividad, espiara a famosos, futbolistas, políticos o miembros de la realeza. Pero que su indiferencia se convirtió en cólera, cuando se enteraron que hurgaban en el teléfono móvil de una niña desaparecida, que había sido asesinada y supuestamente violada antes de morir. Manipulando y haciendo creer a la familia que estaba viva. Y en menos de una semana, el todopoderoso Rupert Murdoch, que deseaba influir en políticos, marcando la agenda, con un medio poderoso, ofreciendo las grandes noticias del país, cambiando la cultura, es abandonado por sus lectores y tiene que despedirse.

Gracias y adiós
Ante la Cámara de los Comunes, el gran empresario de la prensa mundial, a quien le encantan los ambientes canallas, y para quien la palabra tabloide significaba inmediatez, agudeza, eficiencia, emoción y noticia en su forma mas visceral y poderosa de entretenimiento, adoptó la vieja táctica de la humildad, ante las graves acusaciones de corrupción, sobornos, de pinchazos telefónicos y la falta de escrúpulos y de ética.
Asegurando que desconocía los detalles de la gestión diaria de su periódico. Rechazando cualquier responsabilidad en el espionaje de miles de personas en Gran Bretaña.
Aunque admitiera que cerró el diario sensacionalista al sentirse avergonzado y no por razones económicas.
Finalmente, News of The Wordl , emitió un comunicado en su último número, del que editó cinco millones de ejemplares, en donde lamentaba mucho los errores cometidos y el daño causado a las personas afectadas. Y en donde el magnate de la prensa Rupert Murdoch, se despedía con escueto gracias y adiós.
(Roberto Cerecedo)

jueves, 19 de mayo de 2011

LA DEMOCRACIA REAL. EL REY DON JUAN CARLOS. UN KARATECA EN PLENA FORMA


Su  Majestad el rey Don Juan Carlos I, rompiendo una tabla

El Arte de los Rompimientos en Las Artes Marciales
Dentro de la Artes Marciales cada karateca ve el Arte de los Rompimientos de una forma muy personal. A unos les da miedo, otros se sienten inseguros al hacerlo y, casi todos, lo hacen de cualquier manera.
E incluso, en contra de lo que puedan pensar, la mayoría de karatekas practicantes y la inmensa mayoría de federados, no quieren ni oír hablar de ello. Aunque no por ello, deje de ser una pieza esencial en su formación.

La potencia que adquiere
Es un hecho que la Federación Española de Karate y el karateca, que llega a un nivel alto de adiestramiento, le gusta poder comprobar la potencia que va adquiriendo.
Pero lo tiene que descubrir por si mismo. No en el gimnasio con sus compañeros, golpeándoles con fuerza el esternón, ni en la calle, produciendo una lesión, sino mediante un método fiable y veraz, que no implique riesgo físico para nadie.

La plena satisfacción
En los rompimientos, el practicante de karate encuentra plena satisfacción viendo como un golpe de su mano, de su pie, o de cualquier otra parte del cuerpo, ha destrozado seis fornidas tablas, tres consistentes ladrillos o una barra de hielo.
Y debe hacerlo con seguridad en si mismo, potencia, depurada técnica, precisión, con un control adecuado de la respiración y la liberación del Kiai. Esto es, con toda la energía acumulada en un solo grito.

El Kiai
Para hacer bien el Kiai, es del todo punto imprescindible, llenar bien de aire el cuerpo. Hasta dos dedos por debajo del ombligo, dicen los grandes expertos. Hasta el punto Saika Tanden. Y que cuando esto se consigue, se suelta estrepitosamente, emitiendo un sonido contundente con el estómago y la garganta, que lanza un grito portentoso que estremece a cualquiera.

La seguridad en uno mismo
Vean sino, en esta inigualable imagen, a Su Majestad El Rey de España, don Juan Carlos I en plena forma, efectuando una perfecta técnica de rompimiento de Shuto, con el canto de su mano derecha, de dos macizas tablas, plenamente convencido de la potencia de su golpe y de seguridad en si mismo.


Felipe Hita, campeón del mundo. Fotografía Copyright Fernando Arraz 

El rompimiento exitoso
Porque el peor enemigo de uno mismo, puede ser su propia mente.
Puesto que un incontrolado e imprevisto breve vistazo, le puede indicar a uno la dureza del material y lo difícil que va a ser romperlo. Y lo que es peor, visualizar la imagen de un golpe fallido y no la de un rompimiento exitoso.

Técnica Yoko Geri o patada lateral. Fotografía Copyright Fernando Arraz

Precisión técnica, potencia
Hay que concentrarse bien, fijar bien la mirada en el centro del material que se desea romper y golpear con certera puntería en el sitio fijado, dominando bien la técnica del golpe que vamos a efectuar. Bien sea de Shuto, con el canto externo de la mano, de Empi, técnica del codo, Haito, canto interno de la mano, Mawashi Geri, patada circular, o con Yoko Geri, patada lateral.

Relajado. Con la respiración adecuada
Llenando bien los pulmones de aire. Tranquilizando la respiración. Relajado. Con la respiración adecuada. Visualizando, una y otra vez, el rompimiento perfecto conseguido.


Democracia Real. Ochenta aniversario de la República española
Hago esta reflexión porque hace hoy, exactamente un mes, el pasado día 14 de abril de 2011, que se cumplieron los primeros ochenta años de la proclamación de la República. La implantación de un sistema republicano de gobierno en España. Que ciertamente, trajo una sana enseñanza laica, de libertad y justicia. Y que fue interrumpido, violentamente, por el golpe militar del general Francisco Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde, de funesto recuerdo.

Don Santiago Carrillo
Y porque, el por aquel entonces, joven secretario general del Partido Comunista de España, don Santiago Carrillo, hoy con esa envidiable jovialidad mental nonagenaria, va y dice, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, junto al grandísimo poeta Luis García Montero y el monumental historiador e hispanista hispano irlandés Ian Gibson, en uno de los actos conmemorativos del Ochenta Aniversario de la República, que la restauración de la III República en España, sería imposible hoy.

Un sistema republicano inviable
Lo dijo sin inmutarse. Llenando bien sus pulmones de aire, tranquilizando la respiración. Con precisión, perfecta técnica y potencia precisa.
Que no veía hoy en día, en España, un sistema democrático de gobierno, distinto al actual. Al de una Monarquía Parlamentaria Constitucional, encabezado por el Rey don Juan Carlos. Que la República hoy sería inviable.

Los presidentes posibles
Puesto que, si tuviéramos una República, el primer presidente de la III República Española, añadió, posiblemente hubiera sido don Adolfo Suárez. El segundo, posiblemente don Felipe González. El tercero, matizó, posiblemente don José María Aznar. Y el cuarto, posiblemente, don José Luis Rodríguez Zapatero.
Y que con ese planteamiento, él prefería a don Juan Carlos.

Don Juan Carlos, en plena forma
Por eso al Rey, en la reciente entrega del Premio Internacional de Periodismo que lleva su nombre, organizado por la agencia estatal de noticias Efe, en la Casa de América de Madrid, le encontré muy bien.
Incluso, en el vino español y aperitivo que se sirvió a continuación, previo a la hora del almuerzo, departió distendido y alegremente con destacados periodistas, con importantes personajes de la cultura, las artes, las letras, reconocidos actores y los grandes amigos que solemos acudir anualmente al acto.

Gesto Real
Y esta vez, sorprendentemente, como ya lo hiciera con otros apreciados colegas, acompañado por el sin par y eficaz Ramón Iribarren, Director de Relaciones con los Medios de Comunicación de la Casa de Su Majestad El Rey, don Juan Carlos se acercó a mi, y con un estruendoso ¡Cerecedo!, obsequió mi espalda, con unas afectuosas, sonoras, precisas y contundentes palmadas reales.
Y lo hizo ante un nutrido grupo de compañeros y ante la gozosa, orgullosa e incrédula mirada de la conductora de los Informativos de Fin de Semana del Canal Cuatro. La entrañable, inteligente, encantadora, estilosa, hermosa y competente periodista Marta Reyero, que gentilmente me acompañaba.
Gesto real, afectuoso, con Kiai incluido, que yo le agradecí profundamente. Si bien, debo reconocer, que todo mi interior se convulsionó por momentos por el grato honor me dispensaba, pero por sobre todo, por la depurada técnica empleada, aplicada a mi espalda, junto a su precisión y potencia de consumado karateca.

Pedro Jose Ramírez no lo comparte
Pero Pedro Jose Ramírez, carente de concentración, sin llenar sus pulmones del aire necesario, relajación, precisión, y desconocimiento de técnica alguna, no comparte esta apreciación de los presentes.
Porque en el diario El Mundo que dirige, y en grandes y destacados caracteres, una redactora de Pedro José afirmó, el pasado domingo, que “La gente próxima al Rey, lo ve pálido y menos bromista,. Aunque oficialmente, añadió, el Rey está perfectamente”. Y “aunque cansado, sigue tirando del trono”.
Y lo recoge en su periódico, en el cuadernillo central, que componen las páginas de Crónica, las mas sensacionalistas, del diario de la derecha española de Pedro J. Ramírez.
Que, como conocen, lo de la jota punto, que precede al apellido Ramírez, un apellido de uso corriente en España, para los que no versados en los apellidos patronímicos familiares, es la inicial de Jose.
Y lo hace, la colaboradora de Pedro Jose, abriendo las noticias del chismorreo mas banal, baladí y oportunista. Y junto al eco de los debates televisivos de la peor prensa rosa y del papel couché.

Pedro Jose Ramírez quiere ser otra cosa
Que dice de Pedro Jose, el mayor comunicador español de nuestra historia contemporánea, Iñaki Gabilondo en su reciente libro, El fin de una época, que Pedro Jose Ramírez podría haber sido, sin lugar a dudas, uno de los mas importantes periodistas europeos de nuestro tiempo. Pero que el ha decidido ser otra cosa. Sin saber muy bien, a ciencia cierta, a que se refiere Iñaki.

La Democracia Real
Es la Democracia Real. No la de un número indeterminado de jóvenes, que con motivo de la prevista cita electoral del próximo día 22 de mayo, para la elección de Alcaldes y presidentes de Comunidades Autónomas, se han tirado a la calle, para pedir eso: Una democracia real.
Algo que no se acaba de entender. Puesto que la democracia, es el mejor de los sistemas posibles, con todas las imperfecciones posibles. Aunque haya que estar defendiéndola día a día. Desde el pueblo mas modesto, hasta la ciudad mas populosa.
A pesar de que personajes destacados de la dirección nacional del PP, digan ahora que comprenden y respetan a los manifestantes. Y que entiende que los jóvenes, la mayoría anti sistema, tomen las calles, en protesta contra los políticos, el sistema parlamentario, el poder económico y los medios de comunicación.
Y “lo llaman democracia y no lo es”, “no vale para nada votar”, o “PSOE y PP, la misma mierda es” fueran, entre otros muchos, de singular factura, dos de los lemas mas coreados por los jóvenes manifestantes.

Dibujo copyright Peridis

El Cuaderno Regio de Máximo

Por todo ello, para la próxima cita electoral, sobre todo para los indecisos, no hay nada, como leerse el certero Cuaderno Regio de Máximo.
¿Que es usted una persona conservadora, de derechas?, dice. ¿Que está frontalmente en contra de la interrupción del embarazo, en cualquiera de los supuestos que marca la Ley. Que cree que esto de los maricones y lesbianas es una cosa de vicio, que se puede curar. Que está decididamente a favor de la invasión de Irak. Que añora también la ley franquista de vagos y maleantes. Que desea una exclusiva y única enseñanza religiosa?. Añado. No lo dude, su voto es para el Partido Popular. Para el PP.
¿Que se siente una persona de centro?. Amiga, amigo, vaya rápidamente al oculista.
¿Qué es Vd. más puro, mas sabio y mas terco que nadie?. Sin dudarlo tampoco, vote enseguida a Izquierda Unida. IU.
¿Que es usted todo lo contrario, y además una persona progresista, de izquierdas. Que cree firmemente, en una enseñanza laica y en los valores tradicionales de tolerancia, igualdad, democracia y libertad. Que está en contra de la guerra?. No tenga ninguna duda, su voto es para el Partido Socialista. PSOE.

Roberto Cerecedo. Todos los derechos reservados. Queda rigurosamente prohibida su reproducción total o parcial, por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, sin autorización expresa y por escrito del titular del copyright, bajo las sanciones establecidas en las Leyes 

miércoles, 23 de febrero de 2011

ESTUVE EN EL CONGRESO EL DIA DE LA INTENTONA GOLPISTA DEL TENIENTE CORONEL DE LA GUARDIA CIVIL, ANTONIO TEJERO MOLINA Fue un frío amanecer. Entró un Guardia Civil con bigote. Fui el primero en llegar. Un puro trámite. La votación. Quieto todo el mundo. Una férrea dictadura. Han matado a todos los parlamentarios. Al suelo todo el mundo. Tejero en la actualidad. No vamos a poder pasar. El flash back. Los autobuses de Tejero. Déjale pasar es uno de los nuestros. El hombre de la gabardina. El metsuke. Los carretes vírgenes. El tiro de gracia. Amigos o enemigos. Soy periodista. El cuartel general. La salida de escoltas y diputados. La rendición

 
Amanecer del martes 24 de febrero de 1981. Fotografía copyright: Roberto Cerecedo

Un frío amanecer
A aquel alto y fibroso guardia civil, que tenía ante mi, el estrés y el cansancio le podía por momentos, en aquella fría mañana del amanecer del día veinticuatro de febrero, del año mil novecientos ochenta y uno. 
Se le veía fornido, con boina de campaña, barba recortada, gafas, anorak de pluma verde oliva con cremallera. E intentaba, una y otra vez, acunar fuertemente su arma reglamentaria entre sus brazos.
Aunque no pudiera evitar que, en contadas ocasiones, el fusil ametrallador español de asalto Cetme se le fuera deslizando entre los guantes de lana negros, que cubrían sus manos, 
Era muy temprano y toda la tarde y la noche el día anterior, había transcurrido henchido de grandes y fuertes emociones.
 
Un guardia civil con bigote
Un guardia civil con bigotes, ¡Ozú, mi alma!, ¡Qué miedo, gachó!, vecino del madrileño barrio de Chamberí,  había interrumpido la sesión de investidura del Presidente del Gobierno de España, la de Leopoldo Calvo Sotelo, en el Congreso de los Diputados, ¡pistola en mano!

Volvemos a las andadas
-“¡Ya volvemos a las andadas¡" había manifestado enseguida el Secretario General del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo Solares.
"¡A equipararnos con una república bananera!”

El primero en llegar
Fui el primero en llegar al Congreso de los Diputados.
Ese día no estaba dentro del Hemiciclo del Congreso como tenía por costumbre, cubriendo informativamente la Sesión Parlamentaria de Investidura. 

Un puro trámite
La sesión prometía ser un puro trámite. Y en una tediosa tarde, del mes de febrero del año mil novecientos ochenta y uno, me había sumergido en el placentero sofá del salón de mi domicilio y, sin proponérmelo, pero sin ofrecer resistencia alguna, me deslizaba, progresiva y suavemente, entre los brazos cálidos de Morfeo.

La votación
Era la hora de la siesta y escuchaba, en la radio, el trámite del monótono y cansino balbucear del secretario primero del Congreso, Víctor Carrascal, en lo que se esperaba sería la votación de Investidura y Elección del Presidente Leopoldo Calvo Sotelo.

-Don Carlos Navarrete Merino.
-No-Contesta el Diputado mencionado desde su escaño.
-Don Manuel Núñez Encabo.
-No- Contesta el Diputado.

Quieto todo el mundo
Cuando de improviso, la Cadena Ser emitió un fuerte golpe, seguido de un llamativo alboroto.
Luego, una voz militarizada que grita alto y claro: ¡Quieto todo el mundo!

Salté del sofá 
Instintivamente, salté del sofá del salón, como un resorte, en busca de mi equipo fotográfico, el magnetofón, mi bufanda roja y el chaquetón marrón de cuero.
Por esos días eran continuos los rumores de  sucesivos intentos de Golpes de Estado, propiciados por militares golpistas, hijos y nietos de los sublevados y nostálgicos del general golpista Francisco Franco.

Un general regordete y bajito
Francisco Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde, fue un general  autoritario, regordete, bajito, de voz atiplada que gobernó España con mano férrea durante cuarenta años, que entró y salió de la Jefatura del Estado matando. Que murió en la cama firmando y ejecutando sentencias de muerte. 

Una férrea dictadura
Un general que mantuvo una férrea dictadura militar y eclesiástica, en la que la mujer no tenía derechos, en una España de total ausencia de libertades.

Han matado a todos los parlamentarios
Salía, precipitadamente, por la puerta de mi domicilio, cuando la radio vomitó una inquietante, estruendosa e interminable ráfaga de metralleta.
-¡Han matado a todos los parlamentarios! ¡Los han asesinado a todos!, fue lo primero que grité.

El traslado
Ya en la calle paré el primer taxi que divisé y bajamos calle abajo camino al Congreso de los Diputados.
Al pasar por delante del Ministerio de Justicia no noté nada anormal, tampoco en la sede oficial de Telefónica, ni en la calle de la Montera, hábitat de las mujeres del buen vivir.

Trabajar con el cuerpo
Siempre he creído que las prostitutas son una institución necesaria.
Estoy frontalmente en contra de las mafias y la esclavitud. Pero no contra la libre elección de la mujer de trabajar con el cuerpo.

Una parte de la población no es querida por las mujeres
Nadie tiene en cuenta, que hay una gran parte de la población de hombres que no es querida por las mujeres.
Gente incapaz de provocar ningún deseo: Los marginados, los desgraciados, los lisiados, los inútiles, los enfermos, los tímidos.
Es maravilloso entonces, como una grandiosa bendición caída del cielo, que existan grandes samaritanas, que les hagan disfrutar.

No provocaba ningún deseo
Eso mismo debió pensar también, aquel guardia civil con bigote, el teniente coronel Antonio Tejero Molina: 
Que no provocaba ningún deseo, cuando irrumpió en el Congreso y ordenó, pistola en mano, el cuerpo a tierra de todos los presentes.

No hubo excepción
La orden fue igualitaria para todos. No hubo excepciones. 
Equiparaba por igual al Presidente del Parlamento, a los Miembros de la Mesa, a los Funcionarios y a sus Señorías, que besaron el suelo del Parlamento, como a sus escoltas, policías y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que permanecieran, boca abajo, con su rostro pegado al frío pavimento de la entrada y a los accesos del Congreso.

El Capitán Muñecas me expulsó
Y así fue como yo me los encontré, cuando conseguí entrar en el Congreso, haciéndome pasar por uno de los golpistas, todos en el suelo, hasta que  el Capitán Muñecas se dio cuenta de que en realidad era un periodista que se había colado y me expulsó de allí a punta de metralleta.

Al suelo todo el mundo
“Al suelo. Al suelo todo el mundo”, había gritado con fuerza el teniente coronel Antonio Tejero Molina,  mientras las metralletas y los subfusiles de sus hombres vomitaban balas sobre todas las cabezas de los parlamentarios. 
 
No vamos a poder pasar
El taxista, un hombre cincuentón, de cuello poderoso, que prontamente me trasladó al Congreso de los Diputados, en cuanto divisó la populosa plaza de la Puerta del Sol de Madrid me comentó:
-Aquí pasa algo. Hay follón de gente en la plaza impresionante. 
Voy a tener que dejarle aquí. No vamos a poder pasar.
-Han dado un Golpe de Estado. Le respondí preocupado, sin atisbo de emoción.
-¡Ahí va! Y yo sin mi mujer, solo en casa, con la nevera vacía y el pasaporte caducado.
Pues en cuanto le deje a Vd., doy la vuelta y paso por el mercado de la esquina, antes de refugiarme en mi casa.

El flash back
Recurrí a las fuentes de mi memoria. Por mi cabeza pasaron velozmente las imágenes, como en un rápido flash back,  de lo que había ocurrido en la Guinea del dictador Macías y en la de Chile y en la Argentina de los sanguinarios generales golpistas de Pinochet y de Videla.

El veinticinco de abril
También los nítidos recuerdos, que guardaba celosamente en mi memoria, de la película de la Revolución de los Claveles portuguesa del veinticinco de abril, mil veces visionada.
Las imágenes de los numerosos militares portugueses armados, apostados en cada esquina, rodeando los cuarteles, mientras la gente de a pie, ajena a la dimensión de lo que realmente estaba sucediendo, paseaban sorprendidos y ajenos a su lado, mirándolos de reojo, y venían del mercado, tirando de los carritos y de las cestas y las bolsas de la compra.
 
Había llegado el primero
El traslado hasta el Congreso de los Diputados había sido rápido. Se lo agradecí al taxista, pagué y me despedí. Seguidamente, crucé despacio, pero sin pausa, la Puerta del Sol. Había llegado el primero. 

Los seis autobuses
Al entrar, en la Carrera de San Jerónimo, observé que todavía permanecían, frente a la puerta del Congreso de los Diputados, los seis autobuses que habían trasladado al pequeño grupo de guardias civiles de tráfico, comandados por el teniente coronel Tejero y por un selecto grupo de capitanes, tenientes y tropa afines.
Delante de la fachada estaban los seis autobuses y había una fila de guardias civiles armados custodiándolos. 

Miembros de la Guardia Civil uniformados
También, a lo largo de toda la Carrera de San Jerónimo, discurría una pequeña hilera de miembros de la guardia civil, separados cinco metros unos de otros.

Actuar deprisa
Tenía que actuar deprisa. Hacerme pasar por uno de ellos.  
Para acceder a los sitios, previamente, hay que ganarse la confianza de los escoltas, de los jardineros, de los conserjes, de los porteros. 
Tal y como me había enseñado mi hermano, el mítico periodista, fotógrafo y escritor Francisco Cerecedo, me había mojado ya los cabellos en la fuente de la entrada, me peiné hacia atrás y me fui decidido hacia la puerta del Congreso. 
Cuando todos huyen, hay que precipitarse a donde se produce la noticia.

Sonido ambiente
Con mi cámara Nikon en una mano, el magnetofón Aiwa colgado del cuello y el carnet de prensa en la otra, fuí tomando imágenes y sonido ambiente en exclusiva, a la vez que me fui abrazando a cada uno de los miembros de la tropa golpista que salían a mi paso.

Un camarada 
Fuí, gritándoles al oído, y con enorme emoción, de que era un camarada. Un fascista. Que era uno de los suyos.

Felicitaciones
Actitud  que  apoyé con sonoras felicitaciones, palmadas en la espalda y gritos vehementes y desaforados de "¡Arriba España!" "¡España no podía seguir así!".

Déjale pasar. Es uno de los nuestros
Por lo que ellos mismos me pasaban la vez: “Déjale pasar. Es uno de los nuestros ” y posaban, sin ningún recato, ante mi cámara: "Haznos una foto para la historia".

Entrada
Así, fue como conseguí entrar en el Congreso, haciéndome pasar por uno de los golpistas.
Vi a todos en el suelo, incluidos los escoltas, muchos de ellos conocidos, hasta que  el Capitán Muñecas se dio cuenta de que en realidad era un periodista que se había colado y me expulsó de allí a punta de metralleta.

Salir de allí
De vuelta, en la Carrera de San Jerónimo, me di cuenta que no podía mantener por mas tiempo mi fingido papel.
Y contaba con las imágenes, la información necesaria y era el momento de salir de allí. 
Había que salir pitando y tenía que hacerlo deprisa, antes de que me descubrieran.

Material inédito
Contaba con un material inédito y guardé la cámara y el magnetofón en la bolsa, el carnet de prensa en el bolsillo y me dirigí, prontamente, a la plaza de Las Cortes, para salir pitando por la calle de El Prado.

El hombre de la gabardina
Pero se me olvidó el hombre de la gabardina. 
Se me olvidó, que en todos los Golpes de Estado, siempre aparece la figura de un civil alto, fibroso y desgarbado, vestido con una gabardina de color claro, que pulula por los alrededores, acompañado por un pequeño grupo de hombres armados hasta los dientes, que al verme, enseguida me rodearon.

El mismo teatro
Yo pretendí continuar con el mismo teatro, haciéndome pasar por uno de los suyos.
Pero el hombre de la gabardina, con gran frialdad, actitud chulesca y la cabeza erguida, me indicó que sería mejor no siguiera por ese camino.
-"A mi tu no me la das". Me escupió a la cara.

Los carretes
Traté de desviar su atención para que no descubrieran las cámaras y el magnetofón.
Les dije que la cartera con el poco dinero que llevaba, la tenía en mi bolsillo izquierdo. 
-"Es peco el dinero que llevo encima, pero podéis quedaros con todo".
-"No. No. Sabes muy bien que no vamos por ahí". 
"Nos vas a dar todos los carretes de película con las fotos hayas hecho y los cassettes", me dijo sin inmutarse, mientras sus compañeros de armas me arrinconaban con sus pistolas y metralletas contra el muro de la plaza.

El metsuke frente al nerviosismo
La aptitud serena y estable, en medio del desagradable e inesperado encuentro, el Metsuke, me permitió llegar a la comprensión de El Zanshin, de La Vigilancia. 
Algo que me enseñó mi sensei, el ocho veces Campeón del Mundo de  Karate Do, José Manuel Egea.
Así fue, gracias a mi maestro, como pude mantener la calma y los reflejos a punto. Sin que me temblaran las piernas. Eso me salvó.

Las armas de fuego
Dentro del nerviosismo, a alguien se le  pudo haber disparado alguna de las numerosas armas de fuego que portaban. Armas que apretaban, con sumo interés, contra mis costillas flotantes, contra el hígado, el bazo, frente a mi palpitante corazón.
Sn que pudiera evitarlo, el hombre de la gabardina me arrebató la Nikon y la Grabadora Aiwa, las abrió y las destrozó. Cogió todos los cassettes, los rompió  y veló todos los rollos impresionados, exponiéndolos a la luz. Luego intentó hacer lo mismo con todos los carretes sin impresionar.

Cintas y carretes vírgenes
-"Estas son cintas y carretes vírgenes. Están sin impresionar, alegué en mi defensa".
-"Es igual. Es igual. Esos también. No te muevas, o no sales vivo de aquí".

El tiro de gracia
-"¿Le damos ya a éste el tiro de gracia jefe?". Dijo uno de ellos mostrando su metralleta impaciente.
-"No. Espera un momento".
-"¿Esperamos a que todo esté algo mas tranquilo?"
-"Si. Eso es. Espera a que te de mi señal".

¿Amigos o enemigos?
En esto, un coche ranchera de la Policía Nacional, las populares lecheras, entró despacio por la calle de El Prado, con varios números en su interior, los cristales bajados y la radio de trasmisión a todo volumen.
-"¡Control!¡Control! "
"Tenemos, frente a nosotros, en la plaza de Las Cortes, en la intersección con la calle de El Prado, a un grupo indeterminado de civiles armados y a un paisano, que parece ser un periodista. Comunicaron por radio".
-"¿Son amigos o enemigos?" Le contestó una voz firme al otro lado.
-"No lo sabemos ¿Qué hacemos?"

Soy periodista
Con determinación, aprovechando el desconcierto, me lancé contra el capó del coche de la policía nacional, con los brazos en alto, bien extendidos y dando grandes voces:
-"¡Soy periodista! ¡Soy periodista!".
Afortunadamente, eso hizo que el siniestro hombre de la gabardina y sus secuaces, desaparecieran rápidamente calle arriba y los policías nacionales me dejaran ir, el que yo me dirigiera al Hotel Palace, una manzana mas abajo.

El cuartel general 
Hotel Palace, que enseguida se convirtió en el cuartel general del Gobierno Provisional de Subsecretarios y punto de encuentro de los periodistas. 

La noche de la radio
Las radios, fue su noche, habían vomitado toda la abundante información generada y eran muchos los compañeros que nos habíamos acercado al Congreso. Y allí estuvimos todos esa tarde y parte de la madrugada del día siguiente.

La salida de los escoltas y los diputados en una mañana fría
La mañana del día veinticuatro de febrero del año  mil novecientos ochenta y uno amaneció temprano. 
Una visible lengua espesa, calina, blanca y fría, que se asomaba desde la Puerta del Sol, dejó entrever la salida de la fuerza ocupante, que se descolgaba por una ventana lateral del edificio del Congreso y se entregaba a sus compañeros de armas.

Las metralletas
Sorprendentemente, todos pudimos observar también, como los golpistas daban sus metralletas a sus compañeros, que éstos recogían. Y cómo éstos se las devolvían después, una vez que había saltado desde la ventana a la calle.

Salida de Diputados
Tras ello, y por la puerta principal, comenzaron a salir todos los diputados, acompañados de sus escoltas Todos ellos con caras de circunstancias, alivio y muy cansados. 

La rendición
Instantes antes, en una esquina del patio del Congreso, el teniente coronel Antonio Tejero Molina había firmado su rendición encima del capó del coche oficial de un conocido diputado .
Yo no dejé de disparé varias veces mi cámara, en aquel frio amanecer del mes de febrero de 1981.

El ex coronel Tejero Molina en la actualidad
Me dicen, sus compañeros de vivienda, que después de haber sido expulsado del ejército sin honor, tras la asonada militar y cumplir una larga condena, que el ciudadano Antonio Tejero vive en una lujosa y amplia vivienda, cedida por el Ejército Español en el Barrio de Chamberí.

No cogen el teléfono
Pero que los Molina no atiende el teléfono.

Su teléfono no para
Vamos, que su teléfono no para de sonar para solicitarle declaraciones y entrevistas .
Pero que no es que no descuelgue el teléfono por timidez, sino que lo tiene a nombre de su mujer Carmen Díaz Pereira y ni él, ni su mujer, admiten entrevistas.

Placenteros paseos
Afortunadamente, para sus incondicionales, al matrimonio Molina se les puede ver por los alrededores de la finca, dando placenteros y largos paseos matinales. Sobre todo los sábados soleados por la mañana. 

Recorrer las calles de Madrid
Me dicen, que les han visto recorrer las calles de Madrid del céntrico Barrio de Chamberí.

Cogidos de la mano
Me dicen, que van cogidos de la mano, con sus dos manos entrelazadas. ¡Enamorados el uno del otro! ¡Como el primer día! 
Se les suele ver pasear por el barrio sábado tras sábado y algún que otro domingo soleado. 

Qué tiempos aquellos
Lejos quedan ya, perdidos en la lontananza, aquellos sueños de las adoradas montañas nevadas, cara al sol, con las banderas al viento, con los brazos en alto. 
¡Qué tiempos aquellos vividos por los Tejero Molina! 
¡Qué diferente de ahora, cuando, pistola en mano, hizo temblar al Estado!
¡Qué sueño el de aquél día!

El sueño enamorado
Pero los sueños, sueños son. Y como todos los grandes sueños, tan solo había durado media tarde y una larga noche, hasta bien entrado el amanecer. En las grabaciones que le hicieron su hija Carmen, ésta le llegó incluso a pedir que volviera a casa.
Por lo que, aquella fría tarde del martes veintitrés de febrero del año mil novecientos ochenta y uno, sueño es ya. Pero sueño enamorado.
 
También le han visto en el metro
Dicen que le han visto incluso viajar en el metropolitano. 
Afirman, los que le han visto, que le han visto trasladarse en metro y con cierta frecuencia, a no se sabe muy bien a dónde. Con rumbo desconocido, como perdido.

Sin rumbo
Siempre sin rumbo conocido, sentado en un asiento al final del convoy. 
Cohibido, silencioso, tímido, marginado, sintiéndose inútil, sin la utilidad de antaño.
Pero sin importarle, lo mas mínimo el qué dirán.

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