viernes, 19 de junio de 2009

EL CRUENTO LENGUAJE DE LOS CONFLICTOS BÉLICOS

No es casualidad, que una vez mas, el premio más prestigioso del fotoperiodismo, el que se concede fuera de nuestro país, el Pullicer, haya galardonado fotografías de muertos en conflictos bélicos.

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e diaños, espíritos das neboadas veigas.
Corvos, píntegas e meigas: feitizos das menciñeiras.
Podres cañotas furadas, fogar dos vermes e alimañas.
Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
Del Conxuro.

Búhos, lechuzas, sapos y brujas.
Demonios, trasgos y diablos, espíritus de las sendas nebulosas.
Cuervos, salamandras y hechiceras: hechizos de las curanderas.
Podridos tallos agujereados, hogar de los gusanos y alimañas.
Fuego de las Santas Compañas, mal de ojo, negros hechizos, olor de los muertos, truenos y rayos.
Del conjuro gallego.

Los reporteros de guerra son los ojos del mundo


CHRISTINE SPENGLER. PHNOM PENH. CAMBOYA 1974

El fotoperiodismo de guerra, tiene por su propia naturaleza, que relatar el horror. Pero también debe poseer un componente humano.

Aunque, después de la experiencia de la invasión de Viet-Nam, la guerra en directo, a través de la televisión, se acabó. Los ciudadanos estadounidenses no pudieron soportar, que a la hora del desayuno, el almuerzo, la merienda, la cena, los periodistas de todo el mundo, abrieran los informativos de los telediarios, con imágenes en directo del horror de la guerra.

En la primera invasión de nuestros días, la del Golfo, ningún periodista tuvo la libertad de tomar imágenes. Éstas, fueron facilitadas por los mandos de los ejércitos. Muy diferentes de las de Viet-Nam: El propio ejército transportaba a los periodistas, a las zonas de conflicto que desearan.

Era un poco a la carta, como de buitres. ¿A dónde desea Vd. que le llevemos?. Hoy, vamos a bombardear la retaguardia con napal de la zona sur. Haremos una emboscada con disparos de ametralladora en la garganta del peñón. Un ataque con helicópteros en la zona alta del campamento vietnamita. La línea de fuego estaba en todas partes.

Y en la segunda invasión del Golfo, que el pasado 20 de marzo, se cumplió el sexto aniversario, y que le ha costado a los Estados Unidos miles de soldados muertos, se acuñó la modalidad de encastrados. Los periodistas viajaban con las fuerzas del ejercito, que les indicaban, a cada momento, que imágenes estaban permitidas tomar.

Los españoles en Irak daban información que no gustaba

Aún así, el trabajo de los periodistas gráficos españoles fue inmejorable y fuimos referencia en todo el mundo. Nuestros periodistas murieron, porque estaban dando una información que no gustaba a los estadounidenses.

La Asociación de Periodistas Gráficos Europeos, se adherió a la querella criminal que presentaron la familia del cámara ferrolano José Couso. Contra el sargento Gibson, que disparó desde el carro de combate Abrahms M-1. El capitán Philiph Wolford, quien autorizó el disparo. Y el teniente coronel Philipe de Camp, que ordenó disparar contra el Hotel Palestina de Bagdag, en donde se alojaban nuestros compatriotas. Todos ellos miembros de la Compañía A, conocida por el apodo de The Killers, Los Asesinos, según el Boston Herald, pertenecientes al Regimiento de Blindados 64.

Nunca se acostumbra uno al ruido de los tiros y de los misiles

Pero son fascinantes, para el gran público, las películas de guerra. Han sido y serán las de mayor consumo audiovisual y de play stations.

Con razón, Robert Capa, considerado por muchos, el mas grande fotoperiodista de guerra, la calificaba “como una mujer que envejece. Cada vez mas peligrosa, pero cada vez mas fotogénica”.

La guerra es monstruosa, terrible. Nunca, bajo ninguna circunstancia, menos la pena de muerte, se puede justificar el vil aniquilamiento de seres humanos.

Y te engancha de por vida. No conozco a ningún periodista, que haya estado en el conflicto bélico, el mas peligroso, y no quiera volver. Estas solo ante tu destino. Aunque nunca te acostumbras al ruido de los misiles y los tiros, cuando todos huyen, hay que precipitarse al acontecimiento. Y es ese preciso instante desaparece el miedo.

Para sobrevivir se sueña con la belleza

En la guerra, como en la vida, se suele soñar con la belleza, para poder sobrevivir.
Quizá, la máquina fotográfica te proteja, cual fornido parapeto. Y a través del visor no veas el horror total.

Y quizá el miedo, te persigue después, durante casi toda la vida. Cuando el fotoperiodista se despierta en las grandes ciudades, sobresaltado por el bullicio de la gente y ruido del tráfico, creyendo oír los disparos de los misiles, cohetes, morteros y ametralladoras. Madrid, Berlín, Londres, París, Roma, está a tan sólo a cuatro horas de Afganistán, Beirut, Líbano, Palestina, Ruanda o Zaire.

En las guerras, en contraposición, quizá uno se hace mas humano. Caen las máscaras, los perjuicios, el pudor, lo tabúes, las hipocresías. Se desarrolla en ella, el mas bello sentimiento de amistad y de supervivencia.

Y también, conviene observar el comportamiento humano. Quien es el periodista gráfico que se precipita, como un ave carroñera, a fotografiar el cadáver, para obtener una buena portada, de una importante magazín. Y cuál es el que acude para socorrer al herido.

Una prensa libre e independiente

Por la ausencia de una prensa libre, desconocemos toda la verdad de lo acontecido en la invasión estadounidense en el Golfo y también en Kosovo o Yugoslavia.

Y no digamos en el bloqueo y exterminio de los palestinos, en los territorios ocupados y en los campos de refugiados, por el joven estado de Israel. El único país que se le permite disponer de la bomba atómica, tras sesenta años de ocupación ilegal. Con la complacencia del coloso estadounidense.

En el mundo civilizado, y sobre todo en los conflictos bélicos, es imprescindible que la actuación de los ejércitos, de ambos bandos, sea sometida a control civil, a través de una prensa libre e independiente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué gran fotógrafa es Christine y qué poco es reconocida en España.