martes, 30 de junio de 2009

LA PAZ ESTÁ EN LA FRONTERA

Mi amigo, el ex embajador de Palestina en España, Hani Faydi, regresó, tras largos años de exilio, a Palestina, para participar en la reconstrucción de su país. Y para reencontrarse con tierra natal, su familia y con sus amigos de infancia, lleno de esperanzas de futuro.
Dejó atrás su país de acogida, España. En donde encontró un confortable hogar y el cariño fraternal de sus numerosos amigos. Y en donde cursó estudios de Económicas y de Ciencias Políticas, en la Universidad Complutense.
Lo hizo llevándose el mensaje de la cultura de la paz a los dos pueblos, Palestino e Israelí. Porque estaba convencido de que mas pronto, que tarde, caerían las barreras que separaban a los dos pueblos. Y que iba a comenzar una nueva etapa en común, en un futuro de estabilidad, y sobre todo, de paz.



La Conferencia de Madrid. Los Acuerdos de Oslo. La victoria de la razón
Junto a una inmensa multitud de seres humanos, festejó la victoria de la razón, con la celebración en la capital de España, de la Conferencia de Madrid, a finales del año 1991. Y la firma de los Acuerdos de Oslo, en 1993. Ambos pueblos, el palestino y el israelí, recibieron estos acontecimientos alborozados.
Vió, como jóvenes palestinos ofrecían ramas de olivo a los soldados israelíes de la fuerza de ocupación. Y cómo jóvenes israelíes, izaban banderas palestinas, en las calles de Tel Aviv, pidiendo el fin de la ocupación.
Con la firma de los Acuerdos de Oslo, tenía la certeza de que se encaminaban hacia la paz, con paso firme. Paz que pondría fin a la cruenta humillación y a los sufrimientos pasados.



Cantones, accesos, carreteras, asentamientos, muros. Controles militares
Pero la primera sorpresa de Hani Faydi fue comprobar, que las innumerables alambradas, las recias barreras, los altos muros, y los numerosos controles militares, impedían la comunicación entre los dos pueblos. Y la imposibilidad del contacto físico, impedía llegar a conocerse. Un requisito imprescindible, para construir el camino hacia la confianza, la convivencia y la paz.
Y el pretendido Estado Palestino se dividiría en cantones, sin conexión territorial entre los diversos pueblos y las numerosas ciudades palestinas. Y los accesos y las carreteras, las controlarían el ejército y las fuerzas de seguridad israelíes.



Isaac Rabín, el hombre que firmó la paz, es asesinado

Y desgraciadamente, Isaac Rabín, el hombre que firmó la paz, es asesinado por un fanático israelí. Y los gobernantes israelíes del momento, Simón Peres, Benjamín Netanyahu y Ehud Barak, no fueron capaces de continuar los pasos de Rabín, en la senda de la paz.

Ehud Barak no respeta los acuerdos
Ehud Barak, no respetó el acuerdo tripartito de Oslo, entre Estados Unidos, Israel y Palestina, ni la Conferencia de Madrid ni las conocidas Resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por el que se ofrecía la paz, a cambio del fin de la ocupación militar israelí de los territorios palestinos. Aunque, en la realidad sobre el terreno, el pueblo palestino recuperaría solamente el 74 % , sobre el 95 % del territorio ocupado por el joven estado de Israel en el año 1967.

Situación intolerable
Otro Barak, esta vez Barack Obama , el todo poderoso mandatario estadounidense, va ahora y dice que la situación de los palestinos es intolerable. Que Israel debe cesar la construcción en los asentamientos judíos que hay en los territorios ocupados, y desmantelar los ya existentes. Y permitir a los palestinos libertad de movimiento. Y que la terrible crisis humanitaria que afecta a la franja de Gaza, es también un problema de Israel.
En definitiva. El presidente estadounidense, a sabiendas que no le iban a gustar sus palabras a los israelíes, presionó, tímidamente, al estado de Israel, ante el Comité de Acción Política Israel-EEUU, en la casa del principal lobby pro israelí en Washington, para que apoye una solución de dos estados.

Reconocimiento de un estado palestino
La Unión Europea y sobre todo España, debe reconocer cuanto antes, un Estado Palestino. Un estado independiente, democrático y viable, dentro de las fronteras anteriores al año 1967. El fin de la ocupación ilegal. El reconocimiento de los derechos del pueblo palestino recogidos en las sucesivas resoluciones de las Naciones Unidas. Y para ello, deberá emplear todos instrumentos diplomáticos y económicos necesarios.
A cambio, Israel se retira de los territorios que ocupa ilegalmente desde el año 1948.
La hora de la verdad pudo haber llegado en el mes de marzo de 2002. Cuando la Liga Árabe, reunida en Beirut, le ofrecía a Israel el reconocimiento pleno, a cambio de una retirada, también plena. Y los dirigentes israelíes, como hoy el presidente Simón Peres, y Gobierno ultraderechista, surgido en abril de 2009, rehusaron.

La economía palestina
La palestina, es una economía dependiente. Depende directamente del permiso militar israelí. De la clausura total de Cisjordania y Gaza. De los controles exhaustivos de los soldados. O de los avatares políticos. Y de la violencia, de toda índole. Es una economía dependiente de las ayudas internacionales. El 60 % de los palestinos vive en el umbral de la pobreza.



La resistencia
La resistencia contra la ocupación, es un derecho legítimo de los pueblos. Ante la violencia estatal desproporcionada y sin sentido. Las humillaciones, la arrogancia, las detenciones arbitrarias, el quebrantamiento de huesos, la tortura y el asesinato.
Antaño lo hicieron los franceses contra los alemanes. También los partisanos. Recientemente, Europa ha conmemorado la victoria contra el nazismo. Y se recuerda a los hombres y mujeres que mueren por defender la libertad y la democracia.
Israel sólo quiere la paz de la victoria. Y de ésa, el pueblo palestino resulta que no tiene.

La paz de la frontera. La línea verde

Israel ocupa una parte sobresaliente de Palestina. Mas allá de la línea verde. La frontera del armisticio militar con Jordania de 1948. A ambos de la cual, el estado sionista se extiende por el 78 % del antiguo mandato británico, y los árabes cuentan con el 22 % restante. Todo empieza aquí. Palestina, a pesar de la ocupación militar de 60 años, ha reconocido al Estado de Israel y su derecho a vivir en un estado, dentro de las fronteras internacionales del 4 de junio de 1967. La paz se encuentra en la frontera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sr. Cerecedo
Hacía tiempo que no había leído un artículo tan inteligente,documentado y ponderado. Y su denodada defensa por la paz entre los dos pueblos palestino e israelí
Es cierto que los israelíes estamos ocupando por la fuerza un territorio palestino. Y que ha sido ventajosamente repartido tras la segunda guerra mundial. Y que mi Gobierno no ha respetado la frontera, ninguno de los acuerdos firmados, ni las numerosas resoluciones de la ONU.
Soy un intelectual israelí, alumno del profesor don Neve Gordon, jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Ben-Gurion de Israel.
Y como él vivo en Beersheva. Una zona que habitualmente es bombardeada por los cohetes de Hamas. Y muchas veces he tenido que dormir en el refugio anti misiles. Y en estos años ha habido varios muertos. Y la próxima vez podría ser Tel-Aviv. Y por este camino el futuro de Israel es insostenible. Pero quizá no sea nada comparado con lo que les hacemos diariamente a los palestinos, que han tenido numerosímas bajas.
La única forma de seguir aquí es comprometiéndonos a luchar por la paz con nuestros vecinos. Una paz basado en el conocimiento, la convivencia y el respeto mutuo entre dos Estados: Palestino e Israelí.
El único camino para que sigamos existiendo en Oriente Próximo es abandonando los métodos violentos y dialogar.
Ellos nos han reconocido al Estado de Israel, a pesar de la ocupación de sus territorios durante 60 años. Y nosotros tenemos que corresponderles con el reconocimiento de un Estado Palestino, dentro de unas fronteras seguras. En paz, democracia y libertad.
Para eso tiene que finalizar la ocupación, la ofensiva militar y respetarse la frontera de 1967.
Por lo que Europa y la comunidad internacional debe presionar al gobierno de mi país, Israel, para que abandone la ofensiva militar y se siente a negociar.
R.E.